El primer ministro británico, Tony Blair, calificó ayer de "muy grave" la captura, el pasado viernes por fuerzas iraníes, de quince marineros e infantes de Marina del Reino Unido al norte del golfo Pérsico, un incidente que calificó de "injustificado y equivocado".

En declaraciones a los medios británicos en Berlín al término de las celebraciones por el quincuagésimo aniversario de los Tratados de Roma, Blair afirmó que "simplemente no es cierto" que los quince militares estuvieran en aguas iraníes cuando fueron arrestados. Blair manifestó que espera que esta situación pueda resolverse por la vía diplomática en los próximos días, pues "cuanto más rápido la resolvamos, más fácil será para todos".

Añadió que no quería hacer hasta ahora ningún comentario porque quiere resolver la situación fácilmente, puesto que "es más importante el bienestar de la gente capturada por el Gobierno iraní", aunque recalcó que ésta "es una situación muy grave". "No hay dudas de que esta gente fue capturada del barco en aguas iraquíes", insistió.

El Ministerio británico de Asuntos Exteriores ha convocado en dos ocasiones al embajador iraní en Londres, Rasoul Mavahedian, para exigirle la puesta en libertad de los militares, que pertenecen a la tripulación de la fragata "HMS Cornwall".

Por otra parte, los quince británicos arrestados podrían ser acusados de espionaje, según una página web administrada por "elementos cercanos" al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. El medio, que se refiere a los soldados como "insurgentes", explica que el espionaje "es uno de los delitos más graves".