El ex vicepresidente iraquí Taha Yasín Ramadán fue ahorcado la noche del lunes, antes del amanecer, justo cuando se cumplían cuatro años del comienzo de la invasión de Irak por tropas estadounidenses y británicas. Su cuerpo fue enterrado en la tarde de ayer en Auya, junto al de Sadam, el hombre al que sirvió fielmente durante la mayoría de sus 69 años de vida.

Ramadán se convierte así en el cuarto dirigente del régimen depuesto en ser enviado a la horca, todos ellos por el "caso Duyail" y pese a las numerosas peticiones internacionales para que el Gobierno no aplicase la pena máxima sobre los condenados.

Contrariamente a las ejecuciones de Sadam Husein, Barzán al Tikriti y Awad al Bandar, en esta ocasión se han filtrado muy pocos detalles sobre el momento del ahorcamiento.

Según sus abogados, Ramadán, que permanecía hasta el lunes bajo custodia de las tropas estadounidenses en una prisión junto al Aeropuerto Internacional de Bagdad, fue entregado a las autoridades iraquíes horas antes de su ejecución, que tuvo lugar en otra cárcel del barrio de Kazimiya, un local usado en tiempos de Sadam como centro de espionaje.

Fuentes gubernamentales que pidieron el anonimato dijeron que Ramadán parecía asustado y que, como Sadam, pronunció la "shahada" ("No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta") antes de morir.

El Gobierno iraquí parece haber tomado todas las precauciones para evitar la difusión de imágenes del ahorcamiento, después de que las relativas a Sadam causaran indignación dentro y fuera de Irak.

El ahorcamiento de Ramadán, "número tres" en la jerarquía del régimen de Sadam, coincide con el cuarto aniversario de la invasión, y los observadores dudan de que contribuya a mejorar las perspectivas de reconciliación entre los chiíes que dominan las instituciones y la minoría suní.

Ramadán, que era de etnia kurda, se identificó completamente con los suníes que ocuparon el poder en época de Sadam, y nunca ejerció de kurdo ni comulgó con los separatistas o autonomistas de esta región del norte iraquí.

Tan es así que pidió ser enterrado junto a Sadam, en el mismo panteón en el que el ex dictador yace en la localidad de Auya, al norte de Tikrit (capital de la provincia de Salahedín), según confirmó su hijo Ahmed.

El cadáver del ex responsable iraquí fue trasladado a Auya en una caravana de coches policiales desde la ciudad de Tikrit, a donde llegó el cuerpo desde la capital iraquí en un helicóptero de Estados Unidos.

Los restos mortales fueron acompañados por Badr Awad al Bandar, uno de los abogados del equipo de su defensa en el juicio que lo condenó a muerte, explicó la fuente.