La policía iraquí ha encontrado los cadáveres de 36 hombres, todos con un bala en la cabeza, en el arcén de una carretera situada al sur de Bagdad. Los cuerpos, con las manos atadas a la espalda, fueron hallados en la localidad de Warida, cercana a la ciudad de Kut, a unos 100 kilómetros al sur de la capital, y cuya población es en su mayoría chií.

Los agentes creen que estas personas fueron asesinadas hace tres o cuatro días, pero no han conseguido identificar a ninguna de ellas.

Por otro lado, dos guardaespaldas del presidente iraquí, el kurdo Yalal Talabani, murieron ayer en un ataque perpetrado por presuntos insurgentes contra un convoy de vehículos cuando viajaba en un área situada en el norte de Bagdad. Talabani no iba en el convoy atacado, ya se encuentra en la capital para ayudar a los líderes de las diferentes comunidades iraquíes a consensuar un acuerdo sobre el borrador de la nueva Constitución del país.

Al menos trece personas murieron ayer en una serie de actos de violencia en Bagdad y el norte de Irak. El más grave ocurrió en la provincia de Diyala, donde al menos seis civiles murieron y otros ocho resultaron heridos en un asalto contra un restaurante.