Miles de personas en la provincia indonesia de Aceh, en el norte de Sumatra, acogieron con esperanza y entusiasmo la firma ayer de un acuerdo de paz entre el Gobierno y el movimiento separatista en Helsinki.

En la capital provincial, Banda Aceh, se organizó al mediodía una multitudinaria plegaria por la paz en la Gran Mezquita de la ciudad. Tres horas después, centenares de acehnenses siguieron en completo silencio el histórico acto a través de las pantallas gigantes instaladas a las puertas del recinto sagrado.

Completado el trámite por el ministro de Justicia indonesio, Hamid Awaluddin, y el líder del Movimiento para la Liberación de Aceh (GAM) Malik Mahmud, muchos espectadores irrumpieron en gritos y aplausos.

"Estoy muy contenta. Hemos sufrido mucho, demasiado", declaró una mujer acehnense, con un bebé en los brazos, visiblemente emocionada.

Parte de la población de ese antiguo sultanato ha seguido con escepticismo estas conversaciones de paz, porque los dos acuerdos anteriores fracasaron a los pocos meses de firmarse.

En la capital del país, el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, un general en el retiro, manifestó su confianza en que la firma del acuerdo suponga "un nuevo principio" para la región.

Primeras medidas

Una de las primeras medidas visibles del proceso de paz será la amnistía general que el Gobierno se ha comprometido a conceder a los poco más de 2.000 presos del GAM en los quince días siguientes a la firma del acuerdo, según el texto.

Otros pasos inminentes serán la desmilitarización de Aceh y el desarme de los guerrilleros, acciones que empezarán el 15 de septiembre próximo.