El Gobierno británico anunció ayer que el clérigo islámico radical Omar Bakri Mohammed no podrá regresar al Reino Unido. Bakri, de 45 años, viajó precipitadamente al Líbano, el pasado sábado, ante el temor a ser detenido de acuerdo con las nuevas leyes antiterroristas británicas. La justificación que dio, sin embargo, era que quería visitar a su madre, que está enferma.

Antes de ser detenido el jueves por la policía libanesa, Bakri declaró a una televisión de ese país que no regresaría al Reino Unido, donde dijo que es objeto de persecución.

Un portavoz del Ministerio del Interior británico afirmó ayer que la prohibición a Bakri no afecta a su familia. El predicador tiene siete hijos, nacidos todos ellos en suelo británico y que, según el portavoz, seguirían recibiendo los beneficios del Estado.

Bakri iba a someterse este mismo año a una operación cardíaca también a costa del Estado, lo que provocó una fuerte campaña de la prensa sensacionalista en contra de ese tipo de abusos de los que considera enemigos del país.

El fiscal general de Líbano, Said Mizra, ordenó ayer la liberación de Omar Bakri Mohammed. Según Mizra, no hay "ningún cargo" contra Bakri, por lo que puede volver a ser "un hombre libre".

Bakri es el líder espiritual del grupo Al-Muhayirun (los inmigrantes), una organización musulmana que el Gobierno británico estudia prohibir.