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Euforia en Argentina

Di María: "Le tiré una caca de centro y Leo lo convirtió en gol"

La victoria frente a México ha hecho olvidar el ridículo antes Arabia Saudí y Argentina vuelve a creer en el milagro de salir campeona de Qatar

Leo Messi y Ángel Di María se abrazan en Qatar. EFE

Ha regresado, y no moderada, la euforia a la concentración de la selección argentina de fútbol, que pisó Qatar-2022 con una racha de 36 partidos sin perder como flamante ganadora de la Copa América y, de pronto, como explicó su guardameta, Dibu Martínez, “Arabia Saudí nos dio dos cachetazos que nos dejaron muy tocados”.

Pero el triunfo, casi ‘in extremis’, frente a México, con un gol salvador (minutos 64), como siempre, claro, de su estrella Lionel Messi, ha devuelto la esperanza a los casi 46 millones de argentinos que sigue creyendo que este puede ser el Mundial de ‘pecho frío’, que hoy, pese a no tener entrenamiento, pues solo practicaron los suplentes, se presentó en compañía de su inseparable amigo, Rodrigo De Paul, el jugador más criticado en las redes de la albiceleste, en el campo 3 de la Universidad Nacional de Qatar, donde se encuentra concentrada Argentina.

Siempre Messi

Ver a Messi ya significa serenidad y paz en la expedición argentina. Todos piensan que solo él les puede llevar a la cima de esta complicada montaña de siete partidos. Cuentan que la jugada del gol salvador, en la que Ángel Di María le cedió el balón a su amigo Lionel, que deambulaba por el semicírculo del área mexicana, nació en el descanso, bueno, justo nada más sacarse de centro en la reanudación. Messi se acercó al ‘Fideo’, con quien comparte selección desde el 2008 (la ‘Pulga’ debutó en el 2005), y le dijo “en cuanto puedas, me la das por el medio, que ellos se están metiendo muy adentro, casi en el área e igual puedo chutar desde lejos”.

“La verdad”, contó Di María a los periodistas argentinos desplazados en Doha, “que le tiré una caca de centro, de asistencia, pero Leo tiene eso, que convierte en gol cualquier cosa que tú le envíes. Esa es la condición del mejor futbolista del mundo, de la historia. Yo llevo 14 años jugando con él, viéndole, disfrutándole y sabiendo que, por malo que sea el pase que le des, él es capaz de transformarlo o en una acción de peligro o, como en este caso, en el gol salvador, en el tanto de la victoria”.

"Reconozco que, tras la derrota ante Arabia Saudí, estuve tres días hablando con mi psicólogo. Me 'patearon' dos veces y me metieron dos goles"

Dibu Martínez - Portero de la selección argentina

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Pese a que los hubo que lo pasaron horriblemente mal en el plantel argentino, es más, el propio Dibu Martínez ha reconocido a sus amigos que, tras la derrota ante Arabia Saudí “me pasé tres días, que me fueron de maravilla, platicando con mi psicólogo, pues me patearon dos veces el arco y me metieron dos goles”, lo cierto es que Di María contó que durante las horas siguientes a esa inexplicable derrota “mi móvil estaba repleto, llenísimo, de wasaps de ánimo procedentes, no solo de amigos, sino de todo el mundo. Juro que parecía que hubésemos ganado. La gente no dejó de creer en nosotros y ese gesto nos animó muchísimo. La victoria ante México, un gran equipo, fue pura alegría para nosotros, para ellos, los hinchas, y para nuestras familias, pero esto sigue y aún no hicimos nada”.

La ilusión, la esperanza, vuelve a ser tan patente en Argentina que De Paul, insisto, el jugador más criticado, ha lanzado un aviso a los que, tras perder contra Arabia Saudí, dejaron de creer en la albiceleste: “No hay problema a los poquitos que se olvidaron de nosotros los invitamos a subir, de nuevo, al barco”.

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