El Momo, condenado por Doña Cuaresma

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"Os de Sempre", única comparsa superviviente del Entroido de la villa de Cangas, sacó a pasear al Momo en medio de una comitiva fúnebre que finalizó en el muelle de Ojea, donde tuvo lugar el juicio sumarísimo en el que la jueza del carnaval dejara constancia de sus fechorías.