Biodiversidad
Los arrecifes aún pueden regenerarse si se controla la subida de la temperatura del mar
El informe de la Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral alerta de la aceleración del deterioro tras eventos de blanqueamiento masivo recurrentes desde 2010

Arrecifes de coral en el fondo marino. / FdV
Agencias
Los arrecifes de coral del planeta han perdido un 9,5% de su masa en las últimas cuatro décadas por el calentamiento de los océanos. Sin embargo, la ciencia descarta un colapso irreversible, dado que los corales aún conservan la capacidad de regenerarse si se controla la subida de la temperatura del mar y se protege la costa.
Así lo afirma el nuevo informe Estatus de los arrecifes de coral del mundo: 2025, publicado este lunes por la Red Mundial de Monitoreo de Arrecifes de Coral (GCRMN, por sus siglas en inglés), el estudio más amplio de la historia con 21,1 millones de observaciones en más de 36.000 localizaciones de 120 países.
Dicho estudio advierte de que el deterioro de los arrecifes de coral se ha acelerado rápidamente tras los eventos de blanqueamiento masivo (los episodios de estrés térmico que provocan la muerte de los corales cuando la temperatura del mar sube en exceso) registrados desde 2010.
Estos episodios se han vuelto recurrentes, como los graves colapsos de 2010 en el Sudeste Asiático o en la Gran Barrera de Australia, que ha sufrido cinco blanqueamientos masivos en la última década, o las olas de calor récord en Florida y el Caribe entre 2023 y 2024.
Es la frecuencia de estos choques térmicos la que impide que el ecosistema se recupere a tiempo, pero si se dan ventanas de recuperación, el coral aún puede regenerarse, afirma el informe.
Capacidad de recuperación
El autor principal del informe, el doctor Manuel González Rivero, aseguró que los datos confirman que el ecosistema «mantiene su capacidad de regeneración».
«Es bastante factible decir por los resultados de este reporte que aún no hemos llegado a un punto de no retorno. Hay un patrón de escalera de degradación que preocupa, pero cada vez que hay espacio suficiente entre blanqueamientos, los arrecifes muestran recuperación», explicó el investigador.
Es bastante factible decir por los resultados de este reporte que aún no hemos llegado a un punto de no retorno.
La evolución no es homogénea en todo el planeta. De las diez regiones evaluadas, cuatro sufren profundos descensos en su superficie de coral duro vivo, liderados por el área del golfo Pérsico (con un -48,7%) y el Caribe (-43,4%), seguidos del Pacífico (-18,3%) y Australia (-10,9%).
Por el contrario, cuatro zonas se mantienen estables (los mares del este de Asia, el Pacífico Tropical Oriental, Brasil y el mar Rojo y el golfo de Adén), mientras que dos muestran notables incrementos en su masa de coral: el Océano Índico Occidental (+43%) y el sur de Asia (+16,2%).
Junto a la pérdida de coral, el informe analiza la presencia de macroalgas, unos organismos que tienden a invadir la roca cuando el coral muere y que han crecido un 45% en las últimas cuatro décadas.
Sin embargo, estas algas solo ocupan hoy el 6,8% del fondo marino global, cifra lo bastante baja como para confirmar que el arrecife no ha sido invadido del todo y aún conserva espacio para recuperarse.
Prueba de dicha capacidad de resistencia es que, cuando el mar da una tregua térmica, el coral vuelve a ganar terreno: entre 2017 y 2019 (tras el gran blanqueamiento registrado entre 2014 y 2017) la superficie de coral duro vivo repuntó un 6% a nivel mundial.
Escudo natural
La investigación cuantifica además el valor estratégico de los arrecifes, definidos como una «estructura viva» que aporta beneficios ambientales valorados en 9,9 billones de dólares anuales y genera otros 36.000 millones en turismo.
Pese a ocupar menos del 0,2% del fondo marino, albergan a más del 25% de las especies marinas y reducen un 97% la energía de las olas, protegiendo cada año a 5,3 millones de personas y bienes costeros valorados en 109.000 millones de dólares.
El documento destaca que 104 millones de personas viven ya a menos de cinco kilómetros de un arrecife (un aumento del 46% en dos décadas), lo que intensifica tanto la presión sobre el medio como la dependencia humana de sus recursos, de los que subsisten cerca de mil millones de personas en todo el mundo.
González Rivero advirtió de que la erosión de este escudo natural ya causa estragos humanos directos: «En el Pacífico hay comunidades que han tenido que migrar porque las islas donde viven, antes protegidas por arrecifes, ya no son sustentables para la vida».
Acción local
Para evitar que las ventanas de recuperación se cierren por completo, el Gcrmn urge a coordinar el cumplimiento del Acuerdo de París (limitando el calentamiento a 1,5 °C) con una gestión estricta de las presiones locales, como la sobrepesca, la contaminación del agua y el desarrollo en el litoral.
«Las actividades de conservación local no van a detener el cambio climático por sí solas, pero tienen un peso muy importante. Si la calidad del agua mejora y la pesca es sustentable, el arrecife mantiene la resiliencia para volver a crecer. El mensaje del reporte no es que no haya solución, sino que el tiempo para actuar es ahora», concluyó el experto.
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