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Pesca internacional

Un fortín contra la pesca ilegal: Argentina diseña un nuevo sistema de vigilancia con drones de más de 600 kilos

El diputado Esteban Paulón formula un proyecto de ley que establece la creación del Servicio Nacional de Vigilancia Marítima, en coordinación con el Ministerio de Defensa, la Secretaría de Malvinas o la Subsecretaría de Pesca

Las multas serán de un 300% del valor de la capacidad máxima de carga del pesquero

RPAS o dron de la compañía Skyways Air, desplegado sobre un portaaviones.

RPAS o dron de la compañía Skyways Air, desplegado sobre un portaaviones. / Skyways

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

El litoral marítimo de Argentina, país con uno de los caladeros de pesca más ricos del mundo, abarca más de 4.700 kilómetros de longitud. Y los espacios marítimos de su jurisdicción —los continentales, sin incluir los que están en litigio, como Malvinas o las islas Sandwich— abarcan una superficie superior a los 3,7 millones de kilómetros cuadrados. El Estado argentino, a fin de ejercer el control sobre esta área inmensa y atajar la pesca ilegal, reparte competencias de supervisión entre diferentes departamentos públicos, desde el Ministerio de Defensa a la Subsecretaría de Pesca, pasando por Prefectura Naval Argentina o la Administración de Parques Naturales.

Un sistema que, a juicio del diputado Esteban Paulón, no es efectivo. «La ausencia de un sistema de vigilancia y monitoreo permanente que articule esas capacidades limita la eficiencia operativa, dificulta el intercambio de información y reduce la capacidad de respuesta» frente al «incremento de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada» o el tráfico marítimo. Por este motivo, a través de un proyecto de ley que reformaría la normativa federal de Pesca, Paulón ha propuesto la creación del «Sistema Nacional de Vigilancia Marítima», con la consiguiente creación del Servicio Nacional de Vigilancia Marítima, dotado con personal del Ministerio de Defensa, la Prefectura Naval Argentina o la Secretaría de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur.

Y, sobre todo, equipado con drones. Con drones muy grandes. En concreto, con RPAS (siglas de Remotely Piloted Aircraft System) de clases II y III, que son los que van de los 150-600 kilos y los que superan este último peseo, respectivamente. «El proyecto incorpora expresamente la utilización de Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) de mediana y gran autonomía —explica el proyecto de ley, que puede consultarse en este enlace— como herramientas de vigilancia y monitoreo. Estos sistemas representan hoy una tecnología ampliamente utilizada en distintos países para la observación marítima de grandes extensiones, permitiendo incrementar significativamente la capacidad de detección, reducir costos operativos, ampliar la permanencia sobre áreas de interés y complementar las tareas desarrolladas por aeronaves tripuladas y unidades navales». Los RPAS clase III tienen una muy amplia autonomía.

Sanciones

Pero otro de los cambios que plantea este diputado es relativo a las sanciones por trabajos de pesca no autorizada. Su propuesta pasa por modificar el artículo 51 bis de la Ley Federal 24.922, que despliega el régimen sancionador, por un sistema que contabiliza toda la capacidad de bodega del barco, no por el método actual de «unidades de pesca». «La sanción de multa por pesca sin permiso o pesca sin autorización de captura —expone literalmente— se calculará sobre la base del trescientos por ciento (300%) del valor de mercado de la capacidad máxima de carga del buque infractor al momento de la detección».

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