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Cerco

Los barcos gallegos pescaron todo su cupo de sardina mientras los andaluces consumían solo una tercera parte

La situación es límite para los armadores que se han visto forzados a alquilar ahora cuota de los pesqueros del golfo de Cádiz, con márgenes que solo dan para pagar nóminas y cubrir gastos

El cerquero gallego «Nuevo Miñones», en plena faena durante la campaña de sardina.

El cerquero gallego «Nuevo Miñones», en plena faena durante la campaña de sardina. / D. M.

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Vigo

La campaña de la sardina ibérica empezó este año 50 días más tarde en el Cantábrico que en el golfo de Cádiz... Y ni con esas. Los barcos gallegos y sus vecinos agotaron su cupo en cuatro meses. Cerca de 10.000 toneladas: 9.420 para las artes de cerco, racú y piobardeira (-7%) y otras 423 para los de xeito (-5%). En el mismo tiempo que se mantuvo activa la pesca en el noroeste, desde el 23 de marzo hasta su cierre oficial el 1 de agosto, los buques del sur solo consumieron un tercio de sus posibilidades pesqueras: en total, 7.005 toneladas, un 3,7% más que en 2025. Según los datos del Sistema de Información Andaluz sobre datos de Comercialización y Producción Pesquera (Idapes), solo se despacharon en primera venta 1.940 toneladas de la especie en la comunidad, valoradas en casi 3,3 millones de euros. El resto de la historia se cuenta sola, como ocurre cada año. La flota gaditana y sus vecinas se quedan en tierra y alquilan su cuota a los barcos de Galicia para que puedan seguir pescando. Eso o amarrar.

«Es una injusticia», dice a pie de puerto, en plena faena, el armador Viorel Potanga, uno de los últimos en comprar un pesquero en Vigo y lanzarse a la mar. En su caso, no le ha quedado más remedio que hacerse con 10.000 kilos de cuota andaluza para no interrumpir su actividad y poder mantener en nómina a su plantilla. «Solo da para aguantar y que la gente cobre algo», remarca. «Alguien que tiene dinero igual puede asumirlo, pero a quienes estamos empezando y emprendemos no nos viene nada bien», añade el pescador.

Él ha pagado 14.500 euros con IVA por esos 10.000 kilos, a razón de 1,45 euros por cada uno. Los vende, de media, a 2 euros, lo que solo deja un margen mínimo para cubrir los abultados costes que conlleva salir a faenar.

La campaña de la Sardina pilchardus se acabó otro año pronto para los barcos gallegos, que al ser más en proporción piden un giro de 180 grados en el reparto de un recurso que comparten con los pesqueros del sur, a nivel nacional, y con los buques lusos, dentro de la gestión del stock que coordinan conjuntamente España y Portugal. Como adelantó FARO, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se ha comprometido a defender ante el país vecino «una revisión al alza» del cupo español ante el «elevado grado de dependencia» del cerco gallego. La cartera que dirige Luis Planas también evaluará la distribución estatal para que «responda adecuadamente a las necesidades actuales».

Pese a disponer de menos cuota y verse obligados a alquilarla ahora al golfo de Cádiz, las embarcaciones de la comunidad lograron salvar la campaña por el precio medio, que aumentó de 1,4 a 2 euros/kilo. Las lonjas de Galicia facturaron cerca de 20 millones, en torno a un 22% más, aunque las descargas se redujeron un 14%, rondando las 10.000 toneladas.

A ojos de Potanga, las administraciones, tanto autonómica como nacional, «tienen que moverse». «El reparto está muy mal hecho. Año tras año se repite la misma situación», evidencia. De los 10.000 kilos andaluces que consiguió, ya consumió la mitad, pese a estar yendo a pescar lo mínimo. «Si te pones a pescar, lo gastas en tres días», dice, asegurando que comprará más, «si hay», para seguir manteniendo a su personal.

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