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Pesca internacional

La flota gallega impugna el permiso para la mina submarina en el caladero de Namibia por sus consecuencias «fatídicas»

La Confederación de Asociaciones Pesqueras de Namibia, a la que están adscritas todas las pesqueras españolas, ha entregado ya el escrito al Gobierno africano

Alude a errores en el procedimiento y recuerda el «vasto desconocimiento» que existe sobre el impacto de esta actividad sobre el ecosistema marino

Descarga de pescado en el puerto de Walvis Bay, en Namibia.

Descarga de pescado en el puerto de Walvis Bay, en Namibia. / Walvis Port

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

La Confederation of Namibian Fishing Associations (CNFA o Confederación de Asociaciones Pesqueras de Namibia) es una vasta organización que integra más de media docena de asociaciones que agrupan, a su vez, a pesqueras de pesca pelágica (PFA), de merluza (NHA), palangre (NTHLA) o de rape y lenguado (NMSA). Todas las compañías gallegas asentadas en el país a través de sociedades mixtas forman parte de ella; ha sido su voz durante procesos negociadores de licencias o frente al proyecto para la puesta en marcha de una mina submarina de arena fosfática en pleno caladero de pesca. Y es por esta misma iniciativa, la de la minera Namibia Marine Phosphate (NMP), por la que la confederación ha vuelto a la palestra. El abogado que la representa, Sisa Namandje, ha confirmado a FARO que la CNFA ha formulado ya el recurso para bloquear la nueva intentona por drenar el fondo del mar a escasas 75 millas al sudoeste de Walvis Bay.

Namandje, a través de un escrito remitido a este periódico, ha excusado realizar valoraciones sobre el procedimiento al estar «sub judice», pero ha compartido el documento completo del recurso, con 137 páginas, para tumbar la decisión que adoptó el Comisionado de Medio Ambiente el pasado 6 de agosto, cuando otorgó a la minera el visto bueno ambiental. En este escrito la industria pesquera apela a las posibles consecuencias «fatídicas» de una aprobación de este calado, y reivindica la necesidad de proteger el medio ambiente para las generaciones futuras. La Confederación sostiene además que existe un «vasto grado de desconocimiento» y numerosas hipótesis sobre los impactos de la minería de fosfatos, por lo que reclama la intervención de científicos ambientales independientes y experimentados. No existe ninguna mina submarina de fosfato operativa en todo el mundo; México o Nueva Zelanda las han vetado.

La inquietud

El recurso, que lleva firma del 12 de agosto, es expeditivo. «El recurrente [en referencia a la confederación pesquera] solicita que la decisión del 6 de agosto sea anulada y sustituida por una orden con el siguiente tenor: se desestima la solicitud de Namibia Marine Phosphate (Pty) Ltd de un Certificado de Autorización Ambiental». Uno de los documentos anexados al recurso incide en la «enorme preocupación» del sector también por el procesado del fosfato en tierra. «El procesamiento de 5 millones de toneladas de material sin procesar, que deberán ser llevadas anualmente a tierra para transformarlas en alrededor de 3 millones de toneladas de roca fosfática marina en bruto, requerirá enormes cantidades de agua para lavar los lodos, que podrían contener metales pesados y material radiactivo. Esta agua tendrá que ir a algún lugar».

Además, las pesqueras recuerdan que su actividad «tiene actualmente un valor anual de 10.000 millones de dólares namibios —equivale a más de 530 millones de euros, al tipo actual de cambio—, de los cuales el sector de la merluza aporta el 60%». Novanam, Merlus, Pereira, Cadilu o Seacope son compañías de primer nivel en la pesquería de merluza namibia, con participación capital por parte de Nueva Pescanova, Mascato, Grupo Pereira, Iberconsa y Copemar, respectivamente.

El proyecto minero, bautizado como Sandpipe Project, proyecta dragados en 2.333 kilómetros cuadrados.

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