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Investigación

A bordo a más de 40 grados: tripulación del oceanográfico «Ángeles Alvariño» lleva a Tragsa a Inspección de Trabajo

Tripulantes denuncian que estuvieron dos días sin aire acondicionado en plena ola de calor

La empresa asegura que ofreció alternativas y que se paralizaron los trabajos en cubierta

Termómetro a bordo marcando 43º; a la derecha, el «Ángeles Alvariño» este viernes en Vigo.

Termómetro a bordo marcando 43º; a la derecha, el «Ángeles Alvariño» este viernes en Vigo. / Cedida / L. G.

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Treinta y tres grados de máxima. Esta fue la previsión que Meteogalicia anticipó para Vigo para la jornada del 17 de agosto, festivo en la ciudad, para cuando el buque oceanográfico Ángeles Alvariño llevaba apenas cuatro días en el muelle de Beiramar. Aún pese al fortísimo calor al aire libre, ponerse a tiro de sol resultaba más agradable que meterse a bordo. O así lo denuncian tripulantes del barco, adscrito a la flota del Instituto Español de Oceanografía (IEO) pero operado por Tragsa.

Porque ese mismo día 17 se realizó una «parada técnica» en el sistema de aire acondicionado, que no volvió a estar plenamente operativo hasta unas 48 horas después. «No se podía estar en el barco», ha trasladado uno de los trabajadores tras ponerse en contacto con FARO. Imágenes de termómetros a bordo exhiben temperaturas de hasta 43º. Los tripulantes han remitido una denuncia a Inspección de Trabajo, de la que Tragsa asegura, a consultas de este periódico, no tener constancia. La empresa, de hecho, ha apuntado que el apagón en el aire acondicionado obedeció a «una fuga en el sistema de climatización», no a una parada programada.

Otro de los termómetros en el interior del oceanográfico, marcando 31,5º.

Otro de los termómetros en el interior del oceanográfico, marcando 31,5º. / Cedida

«Quedó el barco sin aire y dormimos a bordo». Los mismos tripulantes aseguran que trataron de contactar con la delegación local de Tragsa, sin éxito, por lo que recurrieron a Madrid. «Su solución era mandarnos al Ramón Margalef —está también en el muelle de Vigo estos días—, pero la gente no quiso, no era una opción. Y estas cosas ya nos tienen pasado, estamos cansados de tanto pisoteo». Los trabajadores consideran que reubicarlos en un buque con su propia tripulación no es una medida aceptable. Desde la empresa apuntan, a este respecto, que su propuesta «no tuvo buena acogida por parte de la tripulación, y rehusaron pernoctar a bordo de ese otro buque. Alternativamente, se les ofreció instalar “pingüinos” (aire acondicionado portátiles), no obteniendo respuesta a esta propuesta. Además, se dio la opción a los tripulantes residentes en la zona de desplazarse a sus domicilios».

Asimismo, un portavoz de Tragsa abunda que, «como medida adicional por altas temperaturas, el capitán tomó las medidas preventivas contempladas por temperaturas extremas, paralizando los trabajos en cubierta el mismo día 17 de agosto». La reparación remató un día después, aunque la puesta en marcha de todos los equipos de climatización no es inmediata. «Se ofreció a la tripulación comer y cenar en un restaurante, ya que no se podía cocinar a bordo».

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