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Rescate

El «Pepe Barreiro», todavía escorado, no podrá volver a Gran Sol hasta principios de octubre

Tras la operación pilotada por Ardentia, el buque quedó ladeado a estribor por la entrada de agua y necesita ser adrizado

«Es una pérdida importante porque perdimos una campaña completa; fue un trabajo complicado», lamenta el armador

El «Pepe Barreiro», escorado tras el rescate y amarrado en el astillero.

El «Pepe Barreiro», escorado tras el rescate y amarrado en el astillero. / FdV

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Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

El Pepe Barreiro vuelve a estar en el agua, flotando y amarrado en un pantalán de Teis. Eso sí, el arrastrero continúa todavía escorado, toda vez que tras la operación de rescate dirigida por la coruñesa Ardentia Marine en Astilleros J. M. Armada el buque quedó ladeado a estribor debido a una importante carga de agua en uno de sus tanques. Según explica su armador, Jorge Barreiro, el barco no podrá volver a Gran Sol hasta principios de octubre tras pasar por unas pequeñas reparaciones. «Fue un trabajo complicado», explica sobre la maniobra para desencallarlo.

El arrastrero se quedó atascado en las instalaciones de la empresa viguesa el pasado 9 de junio tras la rotura del pantoque sobre el que reposaba mientras era varado. El incidente fue «poco habitual», como reconoce el armador, «pero es algo que puede pasar». Tras ello, el barco quedó escorado a estribor, con la popa muy cerca del agua en aquel momento y a merced de las mareas.

Así permaneció más de dos meses a la espera de que armadora, astillero y aseguradoras acordasen una solución para devolverlo a su posición natural. Finalmente se optó por la propuesta de la coruñesa Ardentia, que colocó dos grandes pórticos grúa (de Eurogrúas) sobre bases de hormigón para izar el buque y volverlo a posar sobre una nueva cama antes de bajarlo al agua.

El «Pepe Barreiro», durante la operación de izado.

El «Pepe Barreiro», durante la operación de izado. / Eurogrúas

La operación tuvo lugar esta semana y tras bajar el Pepe Barreiro, ya adrizado, comenzó a escorar de forma imprevisible cuando empezó a flotar, encendiendo las alarmas. «Había un tanque que tenía agua, bastante agua, y lo hizo escorar», lamenta el empresario, que informó que ya se está procediendo al vaciado para que el buque que ondea bandera francesa vuelva a recuperar la estabilidad. «Aparentemente tiene reparación y no es algo importante, algunas chapas un poco abolladas y poco más», respira el armador.

Una vez vuelva a la normalidad, el barco será llevado a otra atarazana de la ría (Astilleros Armada, oficialmente en venta) para la puesta a punto antes de regresar al caladero. Jorge Barreiro confía en que, en mes y medio, como mucho, el buque pueda regresar al mar. Y es que en todo este tiempo perdido el arrastrero dejó de pescar y la armadora de ingresar.

«Calculo que a finales de septiembre o principios de octubre estará listo, principalmente para la última campaña del año, la más importante», añadió.

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