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Industria pesquera

Namibia autoriza la primera mina submarina del mundo en el gran caladero africano de la flota gallega: «No podemos permitirlo»

Windhoek emite el certificado ambiental favorable al proyecto «Sandpiper», frenado en 2016 tras la feroz oposición de la pesca y ONG, y que proyecta drenar un área de hasta 2.234 kilómetros cuadrados a 75 millas al sudoeste de Walvis Bay

Pescanova, Iberconsa, Mascato o Pereira operan en sus aguas: son medio centenar de buques de capital español

Buque de dragado (TSHD) como el que utilizará la compañía en el caladero namibio.

Buque de dragado (TSHD) como el que utilizará la compañía en el caladero namibio. / Observator Group

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Kainab, Terrace Bai, Isbjorn, Ribadavia, Minchos Noveno, Oshiveli o Estai. Y, muy pronto, el Novanam Three. Son algunos de los buques de capital gallego que operan en aguas de Namibia y que pronto, aunque todavía sin fecha, deberán convivir en el caladero con buques modelo TSHD, que son las siglas de trailing suction hopper dredger. En pocas palabras, dragas de succión en tolva diseñadas para retirar enormes cantidades de sedimento del fondo del mar. Con la particularidad de que, en este caso, la maquinaria operará en la que, si nada lo remedia, será la primera mina submarina de arena fosfática del mundo. Porque el Gobierno que preside Netumbo Nandi-Ndaitwah, a través del Comisionado de Medio Ambiente, ha expedido un Certificado de Autorización Ambiental que da luz verde al proyecto para remover un área de hasta 2.234 kilómetros cuadrados a escasas 75 millas del puerto de Walvis Bay. En pleno caladero. Se llama Sandpiper Project.

Fue la propia promotora de la mina, la empresa Namibian Marine Phosphate Limited (NMP), la que anunció la decisión gubernamental. A través de un comunicado quiso calmar los ánimos en el sector de la pesca —«no habrá actividad minera inmediata [...] NMP no prevé iniciar operaciones comerciales de forma urgente»—, pero no surtió efecto. La industria, a través de la Confederation of Namibian Fishing Associations (CNFA), ha contratado a un experto legal para batallar contra Windhoek. «Les informamos que la validez de su decisión será impugnada de inmediato [...] Su conducta es incompatible con el principio de razonabilidad que exige la Constitución de Namibia», ha anunciado el abogado Sisa Namandja, como ha recogido el periódico local New Era. Todas las compañías gallegas asentadas en Namibia forman parte de la CNFA.

«Namibia sería el único país del mundo que permite la extracción de fosfato marino con consecuencias ambientales impredecibles. ¡No podemos permitir que Namibia se convierta en un conejillo de indias mundial!», exclamó la organización Ocean Conservation Namibia. «El proceso de extracción de fosfato marino implica el dragado del lecho marino, lo que genera columnas de sedimentos que pueden extenderse por grandes áreas y afectar la calidad del agua. Estas columnas pueden asfixiar la vida marina», explica en su página web.

Precedente

La posibilidad de que Namibia se convierta en pionera mundial en este tipo de actividad minera submarina —países como México la han prohibido— no es nueva. En el año 2016, como abordó FARO entonces en detalle, la misma empresa obtuvo el visto bueno medioambiental, pero aquella aprobación desató la ira de asociaciones civiles, medioambientales y empresariales. Así que el programa Sandpiper quedó en letargo, hasta ahora. «Diré que todas las especies estarían en riesgo, porque el problema no será a nivel de especie, sino de ecosistema. La minería de fosfato podría destruir toda la industria pesquera dentro de las aguas afectadas», explicó a este periódico Edosa Omoregie, el mayor experto del país en recursos marinos.

Según la International Fertilizer Development Corporation (IFDC), citada en el informe original de impacto ambiental, los 2.333 kilómetros cuadrados que podrán ser dragados tienen 1.800 millones de toneladas de arena fosfática (el 2,5% de las reservas mundiales). Esta densidad de mineral permitiría al omaní Mohammed Al Barwani, dueño del 85% de la compañía adjudicataria, extraer tres millones de toneladas al año de fosfato. A día de hoy, la roca fosfórica cotiza a unos 140 dólares la tonelada. Esto es, a los precios internacionales actuales, la producción prevista de Sandpiper tendría un valor bruto teórico del orden de 440 a 510 millones de dólares anuales.

Nueva Pescanova, Grupo Iberconsa, Grupo Pereira o Mascato son las grandes compañías pesqueras gallegas con actividad en Namibia a través de sociedades mixtas.

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