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Operación en el sector atunero

La armadora vasca Atunsa formaliza la compra de Pevasa con sus cinco buques atuneros

Pevasa, ex accionista de Atunlo y una de sus tres fundadoras, estaba en situación de impagos a acreedores y plantilla

Implica una histórica concentración en la mermada flota española de túnidos

El «Playa de Azkorri», uno de los buques de Pevasa.

El «Playa de Azkorri», uno de los buques de Pevasa. / FDV

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Pesquería Vasco Montañesa (Pevasa), Echebastar, Compañía Internacional de Pesca y Derivados (Inpesca), Albacora, Atuneros Congeladores y Transportes Frigoríficos SA (Atunsa)… Con permiso de Jealsa, Grupo Calvo o la casi gallega Ugavi, las armadoras vascas han sido históricamente las grandes representantes de la pesca española en el negocio de túnidos, sobre todo en aguas del Índico y el Atlántico sur. No solo por su capacidad extractiva, sino por su condición de referentes en cuanto a mejoras en sistemas de pesca, habilitación a bordo o innovaciones en beneficio de la selectividad. Con una política de comunicación muy parca en palabras, la sacudida en el negocio por la caída de Atunlo convirtió a estas empresas, siempre amigas de los segundos y terceros planos, en protagonistas de la actualidad. No solo por la condición de fundadoras de Atunlo —lo fueron Inpesca y Pevasa, junto con la viguesa Comercial Pernas (Coper)—, sino porque la onda expansiva alcanzó la médula misma de Albacora y ha llegado ahora también a Atunsa.

Como avanzó FARO en primicia, Pevasa se vio obligada, esta pasada primavera, a encomendar su venta a uno de los bancos del pool de acreedores, CaixaBank, incapaz de hacer frente al plan de pagos que había pactado después de haber aprobado un plan de reestructuración con el que aspiraba a acomodar el abono de la deuda financiera a su generación de caja. No pudo hacerlo pese a haberse desprendido de varios buques: Playa de Bakio (ahora bautizado como Vasco), Playa de Aritzatxu (ahora Beti Aurrera) y Playa de Noja (luce en el casco hoy el nombre Beatriz Cristina), además del macicero Zillarri (hoy Al Malah). Mientras desde Bermeo trataban de aliviar las fuertes tensiones de tesorería con estas operaciones, un acreedor iba adquiriendo las posiciones de deuda de la banca del pool, a excepción de la propia CaixaBank.

El hecho es que se formalizó una oferta a cargo de Atunsa, una de las grandes rivales de Pevasa, por todo el perímetro de la compañía. Y esta oferta, cuya aprobación expiraba el pasado día 30, de acuerdo a algunas fuentes consultadas, ha sido aceptada. Pevasa pasará a integrarse en Atunsa, una operación que incluye los cinco buques que había logrado retener el grupo que dirige Borja Soroa: Playa de Ris, Playa de Azkorri, Playa de Anzoras, Playa de Laida y Playa de Laga. Como también expuso este periódico, existieron también ofertas por barcos por separado, toda vez que Albacora había manifestado su interés por la compra de otro de los atuneros, el Playa de Ris, construido por Balenciaga en el año 2014, y la armadora Ugavi, fuertemente arraigada a España aunque con intereses principales en Ecuador, había hecho lo propio por el buque Playa de Anzoras, entregado a principios de 1999 por Murueta. Pero Atunsa se quedará con todos ellos. Pevasa ya notificó la transacción a su plantilla. El importe de la operación no ha transcendido.

Según las cuentas formuladas correspondientes al ejercicio 2025, los números rojos de Pevasa se multiplicaron por tres, hasta superar los 13 millones de euros negativos. El plan de negocio en el que había sustentado su plan de reestructuración preveía, por contra, un año 2025 de beneficios. Los ingresos experimentaron un descenso del 13%, hasta los 52,11 millones de euros; el fondo de maniobra se situó en los -9,5 millones. De acuerdo a fuentes próximas al grupo, la situación actual es de «sobreseimiento general de pagos a proveedores». El plan de ajuste de Pevasa —la apertura de las negociaciones con acreedores fue notificada en septiembre de 2024— afectó en exclusiva al pasivo bancario, por importe de hasta 55 millones de euros. No hubo quitas, sino un replanteamiento del plan de pagos a fin de acompañar la generación de caja con las amortizaciones.

En el informe de auditoría de las cuentas de 2024, elaborado por PwC, se constaban salvedades sobre el cumplimiento del plan de negocio incorporado al plan de reestructuración. «Dicho plan de negocio toma como base determinadas hipótesis sometidas a las incertidumbres del mercado. En este sentido —dice textualmente su informe—, desviaciones relevantes en dichas hipótesis del plan de negocio podrían dar lugar al incumplimiento de los compromisos del plan de reestructuración [...] Estos hechos o condiciones [...] indican la existencia de una incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la Sociedad para continuar como empresa en funcionamiento».

Atunsa, por su parte, cerró el pasado ejercicio con ventas superiores a los 81 millones de euros (un 7,74% menos que en 2024), con resultado positivo superior a los 3 millones de euros, casi veinte veces superior al precedente. El pasado verano la empresa encomendó al naval vigués la renovación integral de su buque Artza, de 112 metros de eslora y construido en la desaparecida Hijos de J. Barreras. Cuando se ejecute al completo la compra, el resultado aflorará una concentración mayúscula dentro de la pesca industrial vasca y española y la dilución, de paso, de la armadora atunera de mayor trayectoria. Porque Pevasa fue fundada en noviembre de 1961, antes que las también emblemáticas Echebastar o Albacora y casi a la par que Pescanova SA.

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