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Acuerdo comercial

Bruselas dice que la flota no advirtió del impacto de liberalizar los filetes de atún procedentes de Indonesia

Europêche lo desmiente: «Salvo que los distintos servicios de la Comisión trabajen en silos, cuesta entender cómo se ha podido ignorar la importancia estratégica de este segmento de alto valor añadido para la flota atunera»

Una trabajadora manipula latas en la fábrica de conservas Orbe en el polígono de A Reigosa en Pontevedra.

Una trabajadora manipula latas en la fábrica de conservas Orbe en el polígono de A Reigosa en Pontevedra. / Gustavo Santos

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La pesca comunitaria ha advertido por activa y por pasiva del impacto del acuerdo de libre comercio con Indonesia. Es más que público. Quizá por eso las últimas declaraciones del comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, hayan sorprendido tanto al sector, que no entiende cómo los túnidos no han quedado fuera de las negociaciones desde su inicio. En respuesta a una interpelación escrita realizada por el eurodiputado gallego Francisco Millán Mon y su colega popular Gabriel Mato, el diplomático eslovaco asegura que «la Comisión no recibió (en nueve años) ninguna indicación de que la liberalización de los filetes de atún congelados pudiera provocar perturbaciones en lo que respecta a la flota». Para la patronal europea, Europêche, «resulta incomprensible» que Bruselas haya aceptado liberalizar precisamente este producto. «Salvo que los distintos servicios de la Comisión trabajen en silos, cuesta entender cómo se ha podido ignorar la importancia estratégica de este segmento de alto valor añadido», subraya en declaraciones a FARO la directora del grupo atunero de la asociación, Anne-France Mattlet.

El choque de impresiones se produce a las puertas de que el Consejo de la Unión Europea se pronuncie sobre este pacto, después de que el Ejecutivo de Ursula von der Leyen presentase el pasado mes de junio las propuestas para su firma y celebración. Incluye, en lo tocante al sector atunero, contingentes para los lomos y las conservas de atún. En el primer caso, solo se podrán importar 5.000 toneladas anuales sin aranceles; y en el segundo menos, únicamente 800 toneladas. Pero la cosa cambia con los filetes: su tasa se reducirá por tramos hasta eliminarse el séptimo año de aplicación del protocolo. Una relajación que permitiría inundar el mercado con esta categoría.

«El sector atunero europeo siempre ha defendido la exclusión de todos los productos del atún de los acuerdos de libre comercio. Históricamente hemos abastecido a la industria conservera, pero desde hace años también invertimos en productos de alto valor añadido destinados al consumo humano directo, siempre bajo los estándares sanitarios más exigentes del mundo», explica Mattlet. En este sentido, dos empresas europeas ya han desarrollado tecnologías de ultracongelación a -40 °C y -60 °C para la producción de filetes de atún y, desde 2023, todo el sector ha participado activamente en todas las fases del proceso de consulta de la DG Sante para desarrollar un marco regulador que permitiera producir de forma segura y sostenible filetes de atún congelados a -18 °C, un trabajo que culminó con la adopción del Reglamento Delegado (UE) 2025/1449. «Por otra parte, la propia Comisión Europea conocía desde hace años los retos sanitarios asociados a este tipo de productos», subraya la directora del grupo atunero de Europêche. De hecho, una auditoría realizada en Indonesia en 2020 puso de manifiesto deficiencias estructurales en la cadena de frío del sector atunero exportador.

De ahí que, para el sector, la postura de Bruselas resulte incomprensible. Y más si cabe el comentario de Šefčovič, que insiste en su misiva a los europarlamentarios en que «no se ha señalado a la Comisión ninguna preocupación particular a este respecto». «En la mayoría de los acuerdos de libre comercio concluidos por la UE hasta la fecha, el comercio de filetes de atún congelados se ha liberalizado totalmente», apunta, y recuerda que «los productos indonesios comercializados en la UE, incluidos los filetes de atún congelados, seguirán estando sujetos a normas y a controles conexos estrictos». «Europa no puede exigir a sus productores los estándares sanitarios más estrictos del mundo y, al mismo tiempo, abrir su mercado a productos procedentes de países donde la propia Comisión ha identificado importantes deficiencias en materia de control sanitario», remarca por su parte la flota europea.

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