Gestión transfronteriza
España defenderá ante Portugal «una revisión al alza» del cupo de sardina ibérica ante el «elevado grado de dependencia» del cerco gallego
Pesca evaluará el reparto nacional con los barcos del Cantábrico y el golfo de Cádiz para que la distribución del límite de capturas «responda adecuadamente a las necesidades actuales»

El cerquero «Novo Rosymar» en plena faena a la altura de A Illa de Arousa. / Iñaki Abella
La sardina ha volado esta campaña, al menos en el Cantábrico Noroeste. Los barcos han consumido todo el cupo de la especie y, como es habitual, muchos ya están alquilando cuota a los pesqueros que faenan en el golfo de Cádiz: una práctica que vuelve a evidenciar el desigual reparto que hay entre ambas pesquerías. Así lo denuncian cada año los cerqueros gallegos, asturianos, cántabros y vascos, que piden más Sardina pilchardus para dar respuesta a sus necesidades. En esta línea, los armadores claman también por un nuevo acuerdo entre España y Portugal que redunde en su beneficio, habida cuenta de que el país vecino se lleva dos tercios del Total Admisible de Capturas (TAC) con solo 130 embarcaciones, frente a los 260 buques de pabellón nacional.
El sector, que sopesa movilizarse, ya ha solicitado a la Administración que la distribución ibérica sea «proporcional» a la capacidad pesquera de cada territorio, lo que supondría darle un giro de 180 grados a la proporción 66,5%-33,5% en favor de la flota española. Tras escuchar al sector, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación «defenderá una revisión al alza», explican fuentes de la cartera que dirige Luis Planas en declaraciones a FARO.
El Gobierno central y el Ejecutivo luso iniciaron en marzo los trabajos para renovar el plan de gestión de la sardina, dado que el vigente concluye a finales de 2026. En el marco de esas negociaciones, ambos países definirán una nueva regla de explotación adaptativa, que permita ajustar la gestión a la evolución real del recurso, y la nueva distribución de las posibilidades de pesca de la especie.
España abogará por un reparto que tenga en cuenta cómo han evolucionado las capturas de los buques de pabellón nacional durante los últimos años, los criterios socioeconómicos y «el elevado grado de dependencia de este recurso, particularmente por parte de la flota de cerco del Cantábrico Noroeste». A medida que se disponga de resultados científicos suficientemente consolidados, se irán concretando los distintos elementos del futuro plan, con el objetivo de seguir garantizando tanto la conservación de la Sardina pilchardus como la viabilidad de los barcos que dependen de esta pesquería.
Este año, España y Portugal acordaron un TAC conjunto de 50.294 toneladas de sardina ibérica, un 2,8% inferior al del año pasado para ambos países. De esa cantidad, la flota española se llevó poco más de un tercio (16.848 toneladas), que se repartieron entre el cerco, el racú y la piobardeira del Cantábrico Noroeste (9.420, -7%), el xeito en este caladero (423, -5%) y los cerqueros del golfo de Cádiz (7.005, +3,7%).
La reacción del sector pesquero gallego ante el tijeretazo de la cuota de sardina no se hizo esperar. Armadores, pósitos y plantas procesadoras expresaron al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) su «profunda decepción», al considerar que el recorte llegaba en el peor momento posible: con menos cuota de otros pelágicos para los barcos gallegos, con Marruecos habiendo vetado el suministro de sardina congelada y con la conserva bajo una presión creciente para asegurar su materia prima. El cerco (a través de Acerga), la industria transformadora (Anfaco), los armadores vigueses (ARVI) y la Federación Galega de Confrarías de Pescadores incidieron en que el reparto anunciado, «lejos de atender las necesidades reales del sector», volvía a colocar a España «en clara desventaja respecto a Portugal».
El nuevo plan de gestión será sometido a la evaluación del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES) antes de su aplicación. Tras ello, se analizará conjuntamente con el sector del Cantábrico Noroeste y con el del golfo de Cádiz «la conveniencia de adaptar la vigente orden de gestión de la sardina ibérica», explica Pesca, con el objetivo de que «la distribución interna del límite de capturas responda adecuadamente a las necesidades actuales de las distintas flotas autorizadas».
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