Comercio marítimo
Dos gaseros rusos sancionados por Bruselas, frente a la costa gallega a la espera de recibir órdenes para nuevo destino
Se trata de los buques «Orion» e «Iris», que constan también en la lista negra de Estados Unidos

El buque gasero ruso «Iris». / Maritime Optima

La comunidad internacional —principalmente, la Comisión Europea, Estados Unidos y Reino Unido— ha incluido hasta la fecha a más de 670 buques dentro de la lista de sancionados por formar parte de la denominada flota fantasma de Rusia, o con pabellón ruso pero cuya operativa en puertos de estas regiones está restringida. Dos de ellos, según consta en el registro de Tanker Trackers, son los gaseros Orion (ex Nizwa LNG) y el Iris (ex North Sky y ex North Star).
Ambos se sitúan ahora frente a las costas gallegas: el primero se encuentra a unas 230 millas náuticas al noroeste de Fisterra, y el segundo a poco más de 160 al suroeste del puerto de Vigo. Estaban esperando órdenes para dirigirse a nuevo destino; a primera hora de este miércoles, el Iris retomó el rumbo sur, sin destino conocido. El corredor atlántico es una de las zonas más intensas de tráfico marítimo a escala mundial.

El gasero «Orion», en una imagen de archivo / Vessel Finder
El Orion tiene capacidad para el transporte de más de 145.000 metros cúbicos de gas natural licuado y partió el 28 de junio de Tieshan, en China. El Iris lo deja atrás, con más de 170.000 metros cúbicos de capacidad. De acuerdo a los registros de la Organización Marítima Internacional (IMO, por sus siglas en inglés), el Iris ha portado pabellón de Singapur y Panamá, aunque ahora utiliza bandera rusa. Pertenece a la compañía LNG Gamma Shipping Pte Ltd, registrada en Singapur pero controlada desde San Petersburgo. Su procedencia es la terminal petrolífera marítima rusa de Utrenniy, de donde salió el pasado día 20.
El Orion ha utilizado los pabellones de Panamá y Sierra Leona, pero también luce ahora la bandera de Rusia. Está a nombre de la mercantil Celtic Maritime & Trading SA, con sede fiscal o registrada en la capital de Panamá.
Las consecuencias habituales por las sanciones son la prohibición de entrar en puertos, la negativa a prestarles seguros, financiación, reparaciones o servicios marítimos y, en algunos regímenes, la congelación de sus activos. En la práctica, esto dificulta encontrar compradores, contratar tripulaciones y descargar el gas, aunque no significa que los buques queden físicamente inmovilizados en todo el mundo.
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