Pesca industrial
La armadora vasca Atunsa hace una oferta de compra por su competidora Pevasa
La compañía, que encomendó su venta a CaixaBank y fue una de las grandes afectadas por la quiebra de Atunlo, también tiene interesados en buques como «Playa de Anzoras» o «Playa de Ris»

El buque «Egalabur», uno de los puntales de la actividad pesquera de Atunsa / Atunsa

El atún está ampliamente reconocido como el pescado salvaje de mayor consumo en todo el mundo, con unos 5 millones de toneladas anuales. Es un volumen que equivale, por ejemplo, a más de siete veces las capturas anuales de toda la flota de pabellón español, que no dejan de descender y se sitúan, según la FAO, por debajo ya de las 700.000 toneladas. No obstante, y pese a su elevada demanda, el negocio de los túnidos no es invencible y se ve igualmente afectado por la volatilidad de los precios, reducción de TAC (totales admisibles de capturas), factores climáticos o la sobreexplotación a cargo de flotas como la asiática. También, en algunos casos, por una mala gestión empresarial.
La de Pesquería Vasco Montañesa (Pevasa) fue una de las tres patas sobre las que se creó el malogrado proyecto Atunes y Lomos (Atunlo), mano a mano con la también armadora de Euskadi Compañía Internacional de Pesca y Derivados (Inpesca) y la viguesa Comercial Pernas (Coper). Pevasa se deshizo de su participación en Atunlo a cierre de 2022, pero aquella venta no sirvió de dique de contención para los problemas que sobrevendrían más tarde. El grupo puso en marcha un plan de reestructuración para reacomodar su deuda financiera y vendió buques para rebajar el pasivo, pero esta pasada primavera, como desveló FARO, encomendó a CaixaBank la búsqueda de potenciales compradores. Hay una oferta por la empresa al completo, pero también por activos singulares, según pudo confirmar este periódico en distintas fuentes conocedoras de las negociaciones.
Oferta y límite
La propuesta de compra por Pevasa al completo corresponde a Atuneros Congeladores y Transportes Frigoríficos SA (Atunsa), también con sede en Bermeo y una de las grandes referencias del sector atunero a nivel global. Su oferta tiene fecha de caducidad y vence muy próximamente. Una eventual transacción integraría en Atunsa una flota de cinco unidades, propiedad de Pevasa a través de la matriz y de las filiales de Belize y Seychelles: se trata de los atuneros Playa de Ris, Playa de Azkorri, Playa de Anzoras, Playa de Laida y Playa de Laga. Durante el proceso anterior de enajenación de activos la compañía que dirige Borja Soroa ya se desprendió de las unidades Playa de Bakio (ahora bautizado como Vasco), Playa de Aritzatxu (ahora Beti Aurrera) y Playa de Noja (luce en el casco hoy el nombre Beatriz Cristina), además del macicero Zillarri (hoy Al Malah).

El «Playa de Azkorri», uno de los buques de Pevasa. | / FdV
El antes denominado Playa de Aritzatxu fue adquirido ya hace más de un año por Albacora, igualmente competidora de Pevasa. La misma Albacora ha manifestado su interés por la compra de otro de los atuneros, el Playa de Ris, construido por Balenciaga en el año 2014. La armadora Ugavi, fuertemente arraigada a España aunque con intereses principales en Ecuador, ha hecho lo propio por el buque Playa de Anzoras, entregado a principios de 1999 por Murueta. La equis a despejar es clara: si se produce una venta por todo el perímetro de Pevasa o si esta se realiza por activos singulares, que es una decisión que corresponderá a los accionistas de la armadora bermeana.
En este compás de espera, la situación financiera de Pevasa sigue generando múltiples tensiones. Según las cuentas formuladas correspondientes al ejercicio 2025, los números rojos se multiplicaron por tres, hasta superar los 13 millones de euros negativos. El plan de negocio en el que había sustentado su plan de reestructuración preveía, por contra, un año 2025 de beneficios. Los ingresos experimentaron un descenso del 13%, hasta los 52,11 millones de euros; el fondo de maniobra se situó en los -9,5 millones. De acuerdo a fuentes próximas al grupo, la situación actual es de «sobreseimiento general de pagos a proveedores». El plan de ajuste de Pevasa —la apertura de las negociaciones con acreedores fue notificada en septiembre de 2024— afectó en exclusiva al pasivo bancario, por importe de hasta 55 millones de euros. No hubo quitas, sino un replanteamiento del plan de pagos a fin de acompasar la generación de caja con las amortizaciones. Pero no fue capaz de cumplirlo.
Atunsa, por su parte, cerró el pasado ejercicio con ventas superiores a los 81 millones de euros (un 7,74% menos que en 2024), con resultado positivo superior a los 3 millones de euros, casi veinte veces superior al precedente. El pasado verano la empresa encomendó al naval vigués la renovación integral de su buque Artza, de 112 metros de eslora y construido en la desaparecida Hijos de J. Barreras.
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