Formación pesquera
Una nueva generación de pescadores a bordo del «Intermares»: «Se enseñan cosas mucho más prácticas para la gente que está interesada en embarcarse»
El buque escuela preparó durante cuatro jornadas a 14 jóvenes de África y América del Sur para dar sus primeros pasos en el sector pesquero
Planas ensalza el barco como referente de pesca moderna, cooperativa y sostenible: «Queremos poner nuestro saber hacer al servicio del mundo»

El ministro de Pesca, Luis Planas, junto con los alumnos que finalizaron el curso del «Intermares». / Alba Villar
El buque escuela A-41 Intermares es «el único de estas características que existe en la Unión Europea». Así lo aseguró este jueves el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, durante la jornada de clausura del primer curso de Artes de Pesca y Tecnología Pesquera que se desarrolla a bordo. Un total de 14 alumnos de diferentes nacionalidades de África y América del Sur recibieron sus diplomas. Jóvenes que necesita más que nunca el sector, como Jesús y Luciano. Dos venezolanos de 21 y 22 años que lo dejaron todo en su país y cruzaron el Atlántico en busca de una oportunidad. Completamente solos. «Allí no se podía vivir. Era muy duro», recordaba hoy el primero. «Nos han recibido muy bien. Hemos tenido muchas oportunidades y la verdad es que estamos muy agradecidos», confesaba el segundo.
La falta de relevo generacional que ahoga a la flota es un soplo de aire fresco para la mano de obra extranjera que arriba a Galicia con la única intención de labrarse una vida mejor. Las facilidades para insertarse laboralmente en el mundo del mar permiten a cada vez más migrantes poder desarrollar una carrera profesional desde cero, al tiempo que las empresas alivian las tensiones en sus plantillas y blindan su productividad.

Isabel Artime, Luis Planas y Pedro Blanco, en el acto de entrega de diplomas de los alumnos que realizaron el curso del «Intermares». / Alba Villar
«Tenemos una gran dificultad para incorporar jóvenes porque la pesca es una actividad muy dura y tremendamente peligrosa», reconoció en este sentido el ministro de Pesca, que apeló a la formación como palanca para «mejorar la seguridad a bordo, reforzar la capacitación y promover el empleo». Ese es el cometido del A-41 Intermares, una academia flotante destinada a transferir el conocimiento pesquero que atesora Vigo. En aras de seguir haciéndolo, Planas anunció que firmará «en las próximas semanas» un nuevo convenio de colaboración con el Ministerio de Defensa para prorrogar la gestión conjunta de la embarcación, «referente de pesca moderna, cooperativa y sostenible».
«Queremos poner nuestro saber hacer al servicio del mundo», subrayó el máximo responsable de los asuntos marítimos y pesqueros de España. En este contexto, avanzó que el buque escuela participará el próximo otoño en dos campañas internacionales en Mauritania y Senegal, ambos «países amigos». Otro ejemplo de «diplomacia pesquera al servicio de la preparación», señaló, evidenciando además la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
El ministro también puso el foco en la necesidad de establecer «una base legal» que permita de una vez por todas que se concedan ayudas para promocionar la construcción de nuevos buques, un cambio de rumbo que urge que adopte Bruselas y que también pasa por reformular los actuales límites de capacidad pesquera para impulsar la habitabilidad a bordo. «Imagino que ustedes han visto los barcos que van a Gran Sol. Es un auténtico milagro desde el punto de vista pesquero», reflejó. Sobre la incorporación de extranjeros, Planas también incidió en que «hay mucho terreno por hacer y mucho interés por parte de los jóvenes», teniendo en cuenta que la afiliación de migrantes en el régimen especial del mar «está en el 12%» mientras en el campo se mueve «en una cifra cercana al 40%». «Este curso es la oportunidad de integración de muchas personas que quieren trabajar con nosotros en el sector pesquero», resumió.

Luciano, en el medio, y Jesús, a la derecha, junto con otro compañero tras concluir su formación en el buque escuela. / Alba Villar
Los 14 alumnos se formaron durante cuatro días en artes y tecnologías pesqueras, maniobras y manejo de equipos de a bordo y lucha contra la pesca ilegal. Para Luciano, que lleva solo siete meses en España y este ha sido su primer contacto con la pesca, la formación ha sido «muy satisfactoria». «Invito a todos a hacerla», comentó tras recibir su diploma, asegurando que ahora aprovechará sus estudios previos en ingeniería electrónica para seguir creciendo en la flota.
Jesús, que por su parte arribó a Galicia hace un año y tres meses, apuntó también a esa misma sensación: «La experiencia ha sido magnífica». «El curso ha sido muy útil. Son muchas cosas nuevas las que hemos aprendido y mucho más prácticas para la gente que está interesada en embarcarse, como a mí, que me encanta el mar», zanjó.
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