Estudio científico
El IEO de Vigo estudia el papel de la merluza como «especie centinela» para vigilar la contaminación por hidrocarburos en el mar
Los investigadores se centran en las sustancias tóxicas generadas por la quema incompleta de combustibles
Los niveles detectados no afectan al consumo, pero si fuesen elevados podrían tener «efectos reproductivos y hormonales» en las poblaciones

Ejemplar de merluza en cautividad. / Biodemer (IEO, CSIC)
La merluza europea reúne todas las condiciones para ser una «especie centinela» que contribuya a vigilar la presencia de contaminantes marinos en aguas del Atlántico ibérico. Así lo evidencia un nuevo estudio dirigido por el centro vigués del Instituto Español de Oceanografía, perteneciente al CSIC, que acaba de presentar el primer conjunto de datos plurianual sobre la exposición de esta especie a hidrocarburos aromáticos policíclicos, conocidos como HAP, en tres de los principales caladeros de la península.
El informe, publicado en la revista Environmental Sciences Europe, analizó 192 ejemplares hembra capturados entre 2014 y 2019 en la costa gallega, el golfo de Vizcaya y el golfo de Cádiz. Los niveles de sustancias tóxicas detectadas varían en función de la zona, pero son en todo caso moderados y no afectan al consumo humano. Eso sí, de ser más elevados, podrían tener «efectos reproductivos y hormonales» sobre las poblaciones, explican fuentes del organismo investigador en declaraciones a FARO.
Los científicos midieron en la bilis de los peces la concentración de 1-hidroxipireno, uno de los biomarcadores más utilizados para detectar la exposición reciente a hidrocarburos aromáticos policíclicos (contaminantes ampliamente distribuidos en el medio marino que proceden de la quema incompleta de combustibles fósiles y biomasa). El compuesto fue hallado en el 74% de las muestras recabadas, con concentraciones individuales que oscilaron desde valores inferiores al límite de cuantificación hasta 57,5 microgramos por kilo de bilis.
La muestra del estudio está formada por 70 ejemplares de Merluccius merluccius de la costa gallega, 62 del golfo de Vizcaya y 60 del golfo de Cádiz. Todas eran hembras, de aproximadamente 30 a 40 centímetros, capturadas entre finales de septiembre y principios de noviembre y pertenecientes al mismo estadio de madurez, con el objetivo de reducir la variabilidad biológica y facilitar las comparaciones entre zonas y años.
De los resultados de la investigación pueden extraerse varias conclusiones. Por un lado, que las concentraciones más elevadas de HAP se registraron de forma consistente en aguas del Cantábrico, mientras que los valores más bajos se observaron en el caladero gaditano y Galicia presentó niveles intermedios. A ello se suma otro factor importante, y es que los expertos no han detectado cambios significativos en la exposición a contaminantes durante los seis años analizados.
«Este trabajo proporciona una referencia científica sólida para futuras evaluaciones ambientales y refuerza el papel de la merluza europea como especie centinela en el seguimiento de contaminantes marinos», remarca Lucía Viñas, investigadora del IEO de Vigo y responsable del estudio. La merluza fue seleccionada por su amplia distribución en el Atlántico y su importancia capital para las cadenas tróficas marinas y el sector pesquero. También por ser recomendada como una especie adecuada para el seguimiento de contaminantes en ecosistemas marinos.
Hasta ahora, la falta de información impedía utilizar plenamente la Merluccius merluccius en evaluaciones ambientales oficiales, por lo que el nuevo estudio proporcionará conocimiento clave para los programas europeos de vigilancia. Por regiones, solo el 11% de las muestras recabadas en el golfo de Vizcaya quedaron por debajo del límite de cuantificación de 1-hidroxipireno, lo que equivale a una detección aproximada en el 89% de los casos; en la costa gallega, el compuesto pudo cuantificarse en el 76% de los ejemplares, mientras que en el golfo de Cádiz dicho porcentaje se limitó al 57%.
En el norte, los valores más elevados podrían estar relacionados con la proximidad de grandes núcleos industriales, como Bilbao y Gijón, y con unas condiciones marinas que favorecen la retención de contaminantes. En Galicia, por el contrario, el sistema de afloramiento facilitaría su dispersión, mientras que en el sur predominan otras presiones, especialmente la escorrentía agrícola y la actividad urbana y turística.
Suscríbete para seguir leyendo
- Namibia autoriza la primera mina submarina del mundo en el gran caladero africano de la flota gallega: «No podemos permitirlo»
- «Pocas capturas»: Malvinas echa el cerrojo a la pesquería de calamar para los 16 buques de capital gallego
- El «Pepe Barreiro», todavía escorado, no podrá volver a Gran Sol hasta principios de octubre
- El último palangrero gallego de Mauritania, a la venta por falta de pescado: «Da pena ver cómo se extinguen empresas de varias generaciones»
- Ya son tres los buques chinos multados por pesca ilegal en aguas de Argentina: 2,6 millones a pagar y un cuarto barco pendiente de sanción
- El nuevo arrastrero de Nueva Pescanova parte hacia el caladero: el «Novanam Three» deja Vigo por Namibia
- Malvinas investiga las causas de la escasez de calamar en el caladero
- Bruselas reserva tres millones para que la Agencia Europea de Pesca contrate aviones de vigilancia marítima