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Naufragio

La Ciaim avisa que muchos bateeiros puedan estar operando en peligro tras analizar el naufragio del «Hermanos Rey»

La comisión concluye el informe sobre el accidente de 2024 frente a O Grove en el que el barco volcó tras una pérdida «súbita» de estabilidad dejando un fallecido, José Rey Domínguez

Los expertos piden a Marina Mercante que requiera la documentación sobre estabilidad o «exigir la realización de una nueva prueba» a plena carga

El bateeiro «Hermanos Rey» tras ser reflotado al día siguiente del naufragio.

El bateeiro «Hermanos Rey» tras ser reflotado al día siguiente del naufragio. / FdV

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Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

El Hermanos Rey partía desde una batea en la ría de Arousa el 12 de diciembre de 2024 rumbo a Porto Meloxo. Iba cargado, con unos 2.000 kilos de mejillón entre la tolva, la cesta de la grúa y un palé. En una mañana con condiciones meteorológicas y marítimas «muy favorables», el bateeiro viró a estribor y escoró «de forma súbita». La carga se desplazó, el barco volcó y se fue al fondo. A bordo trabajaban tres personas: dos fueron rescatadas y la otra, el armador José Rey Domínguez, no tuvo tiempo de abandonar la nave y falleció. Para la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos (Ciaim), el motivo del naufragio estuvo en una pérdida de estabilidad al confluir unos «procedimientos de trabajo inseguros» y una «incertidumbre en el peso máximo que podía llevar sobre cubierta». Y avisa: «es razonable pensar que otras muchas embarcaciones de la flota puedan estar operando sin información detallada sobre su estabilidad y los pesos máximos admisibles sobre cubierta».

La Ciaim acaba de publicar su informe sobre el accidente que tuvo lugar en el polígono de bateas al norte de O Grove. El Hermanos Rey partió aquel día a las 7.50 horas con tres tripulantes a bordo: la patrona, un segundo patrón y el propio Domínguez, uno de los propietarios, padre de la patrona, ya jubilado y que no estaba enrolado. Todos tenían titulación habilitante menos el fallecido, que tenía el título de Patrón 2ª Pesca Litoral «caducado desde el año 2020».

Al llegar a la batea, la tripulación se dedicó a extraer el mejillón para preparar 200 sacos de 10 kilos cada uno, según una orden de trabajo de la cooperativa Amegrove. Sobre las 9.00 horas, con el propietario en el puente y los otros dos tripulantes en la cubierta, la embarcación puso rumbo a puerto con la mitad de la carga todavía por procesar, repartida entre la cesta de la grúa y la tolva. En ese momento el bateeiro comenzó a escorar, la grúa hidráulica giró hacia la banda de la escora y la carga ya preparada, en un palé sobre la cubierta, se deslizó hacia ese mismo costado.

Momento en que la empresa grovense Noroeste Sub reflota el "Hermanos Rey".

Momento en que la empresa grovense Noroeste Sub reflota el "Hermanos Rey". / Noroeste Sub

Según analizan los expertos, el Hermanos Rey era similar a otros muchos bateeiros de este tipo, por tamaño o maquinaria a bordo, y no había sufrido grandes reformas. Destacan, eso sí, que en 2005 cambió la grúa y que «es muy posible que la embarcación haya estado operando con una grúa de mayor momento de elevación» que el establecido por Capitanía Marítima, habiendo pasado de una de 4,5 txm (tonelámetros, 4,5 toneladas a 1 metro) a otra de 7 txm, como certificó el taller que la fabricacó.

Sobre la estabilidad, la Ciaim observa que no pudo acceder a una copia del acta con los resultados de la experiencia de estabilidad transversal que pedía Marina Mercante cuando se fabricó el bateeiro. De hecho, apuntan que aunque entonces pudiese tener un resultado satisfactorio, «con seguridad no incluía todo el equipo de procesado que se le fue añadiendo después ni, con gran probabilidad, el peso de mejillones que habitualmente cargaba el Hermanos Rey ni el efecto de la cesta con mejillones suspendida por la grúa». Así, establece que «los patrones desconocían las limitaciones de carga sobre cubierta de la embarcación».

Conclusión y recomendaciones

Descartada una inundación, los investigadores concluyen que hubo «una pérdida de estabilidad transversal por la conjunción de los factores», como que «el barco llevaba un peso elevado (carga y maquinaria)», junto al corrimiento de la grúa y el palé, «que no estaba trincado». «La embarcación operaba habitualmente con riesgo de vuelco, que no se materializó hasta que ocurrieron simultáneamente una serie de situaciones que no deberían haber hecho volcar una embarcación con estabilidad suficiente», recuerdan.

Con este análisis, la Ciaim pide a Marina Mercante que en la siguiente inspección anual se compruebe la existencia del acta de estabilidad o, en su ausencia, que exija «la realización de una nueva prueba» a plena carga. A las asociaciones de productores de mejillón de Galicia, como la propia Amegrove, les pide que difundan el informe y que las embarcaciones de sus asociados operen siempre con los equipos y cargas adecuadamente trincados y controlados. «Se considera posible que una parte significativa de la flota de auxiliares de batea en España puedan estar operando sin información contrastada sobre los límites de carga admisible sobre cubierta, dada la elevada edad de dicha flota», resume la comisión.

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