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Radiografía del sector y su sostenibilidad

La pesca mundial bate su récord productivo con más de 235 millones de toneladas, pero la FAO avisa: casi el 40% no es sostenible

La acuicultura consuma su liderazgo con el 60% de la actividad y casi siete de cada diez euros de las ventas

China supera ya el 14% de todas las capturas

Un pesquero faenando.

Un pesquero faenando. / FDV

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la FAO por sus siglas en inglés, lanzó la Hoja de Ruta para la Transformación Azul en 2021 con el objetivo de «liberar el potencial de la pesca y la acuicultura» para satisfacer la creciente demanda de proteína marina, lograr una gestión eficaz de todas las pesquerías y mejorar las cadenas de valor en el sector bajo la premisa de la sostenibilidad social, económica y ambiental. ¿Se está consiguiendo? La fotografía general apunta a una maximización de los recursos, efectivamente, pero el crecimiento equilibrado y equitativo «sigue siendo un reto importante».

La producción de la pesca y la acuicultura alcanzó un número récord de más de 235 millones de toneladas en 2024 tras un incremento superior al 5% en comparación con el ejercicio precedente, según el informe bianual de la FAO que radiografía la situación del sector en todo el mundo. El 60% procedió de la acuicultura y el 40% por la pesca extractiva. La inmensa mayoría, el 83%, son animales acuáticos y el 17% algas. El valor total en primera venta alcanzó los 565.000 millones de dólares (unos 486.000 millones de euros) Asia encabeza de largo la producción. Concentró el 76% del total, seguida de América Latina y el Caribe (8%), Europa (7%), África (6%), América del Norte (2%) y Oceanía (1%).

En el caso concreto de pescados, mariscos y moluscos, la actividad llegó también a un nivel sin precedentes: 195 millones de toneladas de peso en vivo. La pesca extractiva aportó 92 millones de toneladas, mientras que la acuicultura escala un nuevo máximo histórico. Por primera vez superó el umbral de los 100 millones de toneladas, «confirmando su papel como principal motor de crecimiento» en el sector. Concentra, además, casi siete de cada diez euros de la facturación.

La FAO identifica una clara trayectoria ascendente en la producción pesquera en los últimos 75 años. Solo constata una caída en 2019 y el estancamiento en 2020 por «un descenso temporal» en la pesca extractiva impulsado por las fluctuaciones en las capturas de especies pelágicas pequeñas, la reducción de las capturas en China y las perturbaciones provocadas por el estallido de la pandemia del coronavirus. Después, el sector recuperó velocidad, aunque a «un ritmo moderado» con alzas del 3,1% en 2021; el 1,3% en 2022; el 2,2% en 2023; y el 2,8% en 2024. «Estas tendencias reflejan una combinación de una producción pesquera relativamente estable, la continua expansión de la acuicultura y la normalización de las cadenas de suministro tras el COVID-19», señala el organismo, que vincula las variaciones interanuales «a las condiciones ambientales, especialmente en las regiones donde se pescan especies pelágicas pequeñas como la anchoveta», un pez parecido a la anchoa que se captura, sobre todo, en Perú, Chile y México.

Desequilibrios

China revalidó su liderazgo en la pesca extractiva mundial en 2024 con el 14,1% de las capturas (11,8 millones de toneladas). Las otras grandes potencias son Indonesia (8,4%), India (6,8%) y Perú (6,2%). El avance de la capacidad pesquera del gigante asiático contrasta con el menguante músculo de España. La producción del país dejó su enésimo mínimo histórico en 2024, unas 761.000 toneladas, después de un recorte cercano al 40% respecto a los niveles de los años 80.

El informe alerta de la caída en la proporción de poblaciones pesqueras clasificadas como biológicamente sostenibles. En 2021 eran el 64,5%. En 2023, el 62,4%. «Varias áreas geográficas y grupos de especies mantienen buenos o mejores registros de sostenibilidad, lo que refleja la implementación continua de sistemas de gestión y estrategias de aprovechamiento basados en la ciencia, pero otras áreas sujetas a una alta presión pesquera, una fuerte variabilidad ambiental o una capacidad de gestión limitada siguen enfrentando desafíos persistentes», advierte la FAO.

La «estabilidad» en la pesca extractiva, reflejo, según la FAO, de «los límites biológicos de las poblaciones explotadas» y del impacto de «las medidas de gestión pesquera», contrasta con la expansión de la acuicultura, convertida en la principal fuente de alimentación marina. Aunque con crecimientos en la actualidad muy por debajo de casi el 10% de los años 90. La actividad con granjas se mueve ahora en incrementos del 4%. Detrás de la desaceleración están las medidas de protección ambiental en los principales países productores, particularmente China, líder de la actividad; «así como la creciente competencia con otros usuarios por la tierra, el agua y los sitios adecuados en las regiones tradicionales de acuicultura».

Aunque los peces siguen dominando la producción mundial, su participación cae por «el rápido crecimiento» de la acuicultura de moluscos y crustáceos. En 2024 concentraron el 75% de la producción, muy por debajo del 90% de finales de los años 70. Carpas, barbos y otros ciprínidos representan el 19% del negocio. Le siguen las especies de agua dulce (12%); arenques, sardinas y anchoas (9%); y los camarones y langostinos (6%). La producción global de algas gana terreno. Ascendió a 40 millones de toneladas en 2024, en su mayoría (97%) procedente de la acuicultura.

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