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Sanciones por el conflicto bélico

La industria del mar pide a la UE que «calibre» el impacto del veto al pescado ruso para que no lo paguen las procesadoras europeas

Conxemar asegura que el principal reto será «garantizar el abastecimiento sin generar distorsiones adicionales»

Anfaco cree que la decisión anunciada «está desbalanceada» y lamenta que las tensiones continúen escalando

El buque «Melkart-4», de la compañía rusa Murman Sea Food, una de las sancionadas ya en 2025 por Bruselas.

El buque «Melkart-4», de la compañía rusa Murman Sea Food, una de las sancionadas ya en 2025 por Bruselas. / Murman Sea Food

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Vigo

Uno de cada seis euros que España gastó en bacalao extranjero en 2023 se coló en la hucha de Rusia. El país del Kremlin oferta especies que son difíciles de encontrar en otros orígenes y esa es una —se importó producto valorado en casi 62 millones de euros—. Otra es el abadejo de Alaska, uno de los pescados que las plantas españolas procesan en distintos cortes y formatos —como filetes o rebozados que después se venden en la Unión Europea— y que también se emplea como ingrediente para producir surimi, los mal llamados palitos de cangrejo.

La Comisión anunció esta semana un nuevo castigo para Moscú dentro de los paquetes de sanciones que lanza periódicamente en represalia por la guerra de Ucrania. Por primera vez, la ofensiva tiene en su diana a la pesca rusa, aunque por ahora la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, no ha concretado los detalles de las medidas, que en todo caso serán «restricciones sustanciales».

Sí se sabe, al menos de forma oficial, que habrá un veto para el bacalao ruso. Según fuentes del sector consultadas por FARO, la intención de Bruselas es fijar una cantidad máxima que se podrá importar durante los próximos dos años y después prohibir su entrada, mientras que para el abadejo de Alaska estaría planteando una reducción paulatina, pero sin llegar a restringir totalmente su compra por necesidades internas.

La medida contenta a la flota europea, que asegura competir en desventaja contra la pesca rusa, pero pone contra las cuerdas a parte del sector del mar, sobre todo a aquellas empresas que trabajan mayoritariamente con estas especies, si no son las únicas que procesan. A ojos de Conxemar, «más allá del impacto directo que puedan tener las sanciones sobre determinadas importaciones, será necesario evaluar sus consecuencias sobre el equilibrio general del mercado, la disponibilidad de materias primas y la competitividad de la industria transformadora europea». «El principal reto será garantizar el abastecimiento sin generar distorsiones adicionales en las cadenas de suministro», añade la asociación.

Para el secretario general de Anfaco-Cytma, Roberto Alonso, es necesario defender los intereses europeos y la pesca legal, pero también «calibrar muy bien» el impacto para cada uno de los bloques, Oriente y Occidente, de una decisión que a priori califica de «desbalanceada» por «perjudicar más a los intereses europeos que a la pesca rusa». «Es una noticia triste que viene a afianzar que no hay una resolución del conflicto», señala en todo caso sobre las restricciones anunciadas, constatando también su temor a que «se produzca un nuevo episodio de inflación o de desabastecimiento de ciertas categorías».

La otra posibilidad es que el bacalao ruso siga colándose en Europa a través de países como China, como indica Mikel Ojanguren, director general de Dimar, una de las principales empresas españolas transformadoras de bacalao. Pero lo haría con «un intermediario más» que volvería a incrementar el precio de la materia prima como ya lo hizo en 2024, cuando Rusia dejó de beneficiarse del régimen de contingentes arancelarios autónomos de la Unión Europea, el mecanismo que permite a la industria transformadora importar ciertos productos del mar procedentes de terceros países libres de aranceles. Desde entonces, en solo dos años, el bacalao en bruto ha duplicado su precio, pasando de los 4,5 a los 9 euros/kilo. «Aquí se han unido dos factores decisivos: la reducción de cuota en caladeros estratégicos y una época de sanciones a un país extractor muy importante», explica el empresario.

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