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Alojamiento

La hospedería de la Casa del Mar de Vigo, un refugio fiel para los marineros: «Tiene demanda y futuro»

Desde hace más de medio siglo, el edificio ofrece descanso a las personas trabajadoras del mar y a sus familias a «precios sociales» mientras esperan en tierra firme a volver a iniciar la travesía

En el año 2025 registró más de 6.000 estancias

Entrada a la hospedería de la Casa del Mar de Vigo.

Entrada a la hospedería de la Casa del Mar de Vigo. / Alba Villar

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Vigo

A cualquier hora del día, el puerto de Vigo respira actividad. Las grúas descargan pescado, los marineros salen en busca de recursos con el cuerpo balanceándose al ritmo de la marea y los remolcadores cruzan la ría. Pero detrás de todo ese ruido, existe un espacio lejos del motor de los buques y cerca del descanso tras el agotamiento de varios días de navegación. Un lugar donde echar el ancla antes de volver a iniciar la travesía. Se trata de la hospedería de la Casa del Mar de Vigo, que lleva más de medio siglo a disposición de los profesionales marinos y sus familiares más cercanos. No pretende competir con hoteles modernos, sino que su razón de ser siempre fue otra: ofrecer cobijo asequible a quienes viven entre embarques y campañas de navegación.

«Fue creada para prestar servicio de alojamiento a marinos que se encuentren en tránsito, tanto en los puertos como a bordo de buques en cumplimiento del Convenio sobre el Trabajo Marítimo 2006 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)», explica María Jiménez Fernández, gobernanta del centro. «Supone una labor social en favor de las personas trabajadoras del mar y sus familias», señala. Destaca que «en 2025, se registraron un total de 6.149 estancias». Una cifra que corrobora que, aunque cambien los tiempos y disminuya el número de marineros, el sector sigue necesitando lugares como este. «Tiene futuro dado que existe una alta demanda durante todo el año», defiende Jiménez.

Agosto de 1970. Era la fecha en la que esta hospedería abría sus puertas por primera vez en la ciudad olívica. Surgía en respuesta a las necesidades de descanso de los marineros que llegaban a tierra firme tras largas singladuras de semanas, e incluso meses, navegando. Es una de las varias que están repartidas por el territorio nacional, como Barcelona o Cartagena. Con el paso de los años, las competencias del hospedaje en la región gallega se transfirieron a la Xunta de Galicia a través del Real Decreto 373/1999 del 5 de marzo sobre el traspaso a la comunidad de las funciones de la Seguridad Social en materia de servicios sociales encomendados al Instituto Social de la Marina (ISM). Lo mismo ocurrió en el resto de regiones, «excepto Ceuta y Melilla».

A pesar de este cambio a nivel de gestión, «la Hospedería Casa del Mar de Vigo sigue los mismos criterios que había cuando pertenecía al ISM». La mayoría de los huéspedes son marinos en activo que recurren a este servicio para realizar trámites portuarios o hasta que no llega el momento de volver a iniciar la travesía. Otros, son estudiantes de náutica que necesitan alojamiento para el fin de semana por cierre de residencias con el fin de iniciar, actualizar o perfeccionar cursos para el desarrollo de su vida laboral. También los familiares aprovechan las escalas y se desplazan para reencontrarse con el trabajador embarcado mientras que el barco permanece atracado en el muelle o en el astillero. Asimismo, los pensionistas del mar tienen derecho a una habitación en este alojamiento.

Una de las habitaciones de la hospedería.

Una de las habitaciones de la hospedería. / Alba Villar

En Galicia hay cuatro alojamientos de este tipo: en Vigo, A Coruña, Burela y Celeiro. Según señalan fuentes de la Casa del Mar de Ferrol, «antes había más, pero la Xunta las fue cerrando». Entre las restantes, «los requisitos son similares. No se podrá utilizar el servicio de hospedería cuando el domicilio del solicitante esté ubicado a menos de 50 kilómetros, excepto por emergencia y/o que no haya transporte disponible», subraya María Jiménez. La estancia máxima es de siete días, prorrogables en caso de causa justificada, pero nunca podrá ser con «carácter permanente».

Dormir por menos de diez euros

El carácter social continúa siendo uno de los pilares del servicio. «El papel fundamental de la hospedería es proporcionar alojamiento a precios económicos a las personas trabajadoras del mar en tránsito y a sus familiares, garantizando sus derechos de asistencia y bienestar», recalca la gobernanta. En tiempos donde el precio de la vivienda y los alojamientos turísticos baten récords, las tarifas de la hospedería parecen llegadas de otra época. Aunque el importe es reducido, el edificio posee unas vistas de lujo a la ría. Una habitación individual tiene un coste diario de 7,30 euros; 9,15 euros con acompañante; 11,45 para tres personas; y 13,75 para cuatro, incluyendo cama supletoria.

Sin embargo, para muchos marineros, la hospedería representa algo más que una cama económica. Supone un espacio donde poder dormir sin el balanceo constante del barco, descansar lejos del ruido de la sala de máquinas o disponer de unas horas de calma y desconexión antes de empezar otra campaña.

Las instalaciones son funcionales, concebidas para responder a las necesidades de quienes trabajan en el mar. Las habitaciones son amplias y cuentan con baño propio. Además, existe un salón común con televisión y máquinas de café y bebidas. También hay duchas comunes a disposición de los marineros de pesca de día.

Una de las zonas comunes, que dispone de máquinas de bebidas y aperitivos.

Una de las zonas comunes, que dispone de máquinas de bebidas y aperitivos. / Alba Villar

En los últimos años, se han realizado diversas mejoras: renovación de líneas eléctricas, impermeabilización de baños, instalación de sistemas de agua caliente, sustitución de persianas y trabajos de fontanería y pintura. No obstante, según la gobernanta, si algo destacan los huéspedes son «la amabilidad del personal y la limpieza del centro».

Los requisitos

Pueden disfrutar del servicio de alojamiento las personas que pertenezcan al Régimen Especial de la Seguridad Social de los Trabajadores del Mar, así como los respectivos pensionistas; los emigrantes españoles que desarrollen su actividad laboral en buques abanderados en países extranjeros; los marineros pertenecientes a los países miembros de la Comunidad Europea; los beneficiarios de los grupos anteriores que convivan con los mismos, sean o no familiares; los extranjeros que trabajen a bordo de un buque, independientemente de su nacionalidad; y aquellos que necesiten la estancia para incorporarse a su primer empleo en el sector marítimo-pesquero.

En aquellas hospederías en las que no se llegue a llenar el cupo de las habitaciones por parte de los grupos enumerados, podrán disponer del servicio las personas relacionadas con el sector y los alumnos de los cursos de formación profesional organizados por el propio organismo. El alojamiento de cualquier otra persona requiere autorización expresa. Los beneficiarios pueden hacer efectiva su reserva por vía telefónica o por correo electrónico.

Algunos, incluso aprovechan la oportunidad para hacer «una escapada» y conocer otras ciudades. «Mi padre es marinero y en alguna ocasión nos alojamos en la Casa del Mar cuando tenían disponibilidad, por ejemplo, en Barcelona», confiesa Ángela Pomares.

Mientras los grandes hoteles y las plataformas vacacionales se centran en el turismo, la Casa del Mar de Vigo continúa fiel a su rumbo original: ser un pequeño faro en tierra firme para cuidar de quienes viven pendientes del viento, las mareas y la próxima travesía.

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