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25 aniversario

En las entrañas de Cetmar: el faro internacional de la ciencia marina desde Vigo cumple un cuarto de siglo

Con presencia en 76 países y más de 900 socios a nivel mundial, el Centro Tecnolóxico do Mar lleva desde sus inicios desarrollando proyectos para proteger y conocer mejor los océanos. A finales de este año está prevista la publicación de un estudio sobre el valor económico que tienen las diferentes zonas marítimas de Galicia para la pesca y la acuicultura. Es una de las muchas innovadoras acciones que se coordinan desde Cetmar.

Parte de la plantilla de Cetmar, a las puertas del centro.

Parte de la plantilla de Cetmar, a las puertas del centro. / Alba Villar

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Vigo

Hace 25 años, cuando la economía azul aún navegaba lejos del vocabulario cotidiano y apenas comenzaban a abrirse camino en el debate público términos como sostenibilidad marina, contaminación emergente o transición energética, el Centro Tecnolóxico do Mar (Cetmar) abría sus puertas por primera vez en la historia. Creado en 2001 por iniciativa de la Xunta de Galicia y del entonces Ministerio de Ciencia e Innovación, se convirtió desde sus primeras singladuras en un puerto de cooperación entre ciencia, administración y sector pesquero. Nacía con un rumbo claro: mejorar el conocimiento y la gestión del medio marino para optimizar la competitividad y sostenibilidad del sector.

Un cuarto de siglo después, la entidad celebra su aniversario convertida en una referencia internacional. Sus cifras resumen la dimensión alcanzada: 390 proyectos desarrollados, 945 socios a escala global, colaboración con 76 países y ocho áreas de trabajo que abarcan desde la contaminación marina hasta la innovación tecnológica. Detrás de estos números hay una filosofía basada en la colaboración. Universidades, centros de investigación, administraciones públicas, ONGs, empresas y profesionales del mar forman parte de una red tejida durante décadas que hoy sitúa a Galicia como uno de los territorios europeos más activos en investigación marina aplicada.

Para conmemorar su trayectoria, Cetmar ha diseñado un programa abierto a la ciudadanía entre el 12 y el 23 de junio con actividades divulgativas y participativas. Habrá una regata de embarcaciones propulsadas por energía solar y manejadas por radiocontrol, música en directo, pinchos y diálogos de expertos sobre el futuro marino. Distintos quehaceres para acercar el trabajo científico a la sociedad y mostrar la relevancia de la investigación.

Parte de la plantilla de Cetmar en las instalaciones del centro.

Parte de la plantilla de Cetmar en las instalaciones del centro. / Alba Villar

Conciencia marina

A lo largo de esta travesía, ha cambiado la forma en que la sociedad mira al océano, según valora Marisa Fernández, coordinadora del área de control y gestión del medio marino y los recursos. La sensibilidad ambiental es hoy mucho mayor que a comienzos de siglo y el conocimiento científico ha ganado profundidad. «Hace años no sabíamos qué había en los fondos. Ahora hay una conciencia de protegerlos y cuidar su salud», asegura. «En eso estamos todos implicados —añade—, de ahí la importancia de un centro como el nuestro que integra a todos los usuarios del mar y promueve acciones para su protección».

La forma de trabajar de los propios trabajadores también ha cambiado de rumbo. Ignacio González, técnico de la unidad de tecnologías marinas, destaca que la «modernización tecnológica» está cambiando progresivamente el día a día de los marineros, pasando de «los artilugios manuales tradicionales» a sistemas cada vez más automatizados. Aunque para «los mayores» este cambio puede suponer un proceso más complejo que para las generaciones recientes, defiende que «las nuevas tecnologías están para ayudarles y llegan para quedarse». Además, los datos obtenidos por los investigadores se convierten en una brújula para orientarles en la toma de decisiones.

Por ejemplo, existe un proyecto piloto para monitorizar bateas de mejillón mediante sensores que miden en tiempo real el peso de las cuerdas y lo relacionan con las condiciones oceanográficas. «La idea es estimar cómo evolucionará la producción y ayudar a los productores a tomar decisiones», explica González. Además, llevan más de 15 años coordinando la Plataforma Tecnológica para la Protección de la Costa y del Medio Marino, una red nacional en la que actualmente más de 300 organizaciones de España del ámbito público y privado se encuentran a bordo.

De izquierda a derecha: Ignacio González, Marisa Fernández, Rosa Chapela, José Luis Gómez y Victoria Lago.

De izquierda a derecha: Ignacio González, Marisa Fernández, Rosa Chapela, José Luis Gómez y Victoria Lago. / Alba Villar

Las amenazas

La contaminación continúa siendo uno de los «muy relevantes» desafíos para el océano, aunque no es el único. El cambio climático, la escasez de recursos marinos y la convivencia entre actividades tradicionales —como la pesca y la acuicultura— y nuevas —tales como la energía eólica y el turismo— forman parte de los grandes retos que asoman en el horizonte. «En los últimos años se ha hecho mucha inversión en estaciones de depuración de aguas residuales para tratar los vertidos antes de que lleguen al mar», subraya Marisa. Cetmar trabaja estrechamente con Intecmar en «un sistema pionero en el mundo» de vigilancia de la calidad de las aguas para determinar cuándo los bivalvos pueden recogerse con garantías sanitarias o establecer prohibiciones de capturas.

El centro también cuenta con una red internacional centrada en contaminantes emergentes, sustancias todavía poco reguladas como restos farmacéuticos, pesticidas o cosméticos. Pero no todos los problemas pueden prevenirse. González recuerda los recientes episodios de mortandad de almejas provocados, entre otros factores, por la pérdida de salinidad en las rías tras lluvias intensas. «Parte del agua de la ría parecía agua de río, la podías beber», relata.

61 proyectos en marcha

«Nuestra seña de identidad es intentar que los resultados no se queden en un cajón y que se traduzcan en manuales, equipamientos, tecnología y soluciones», proclama Marisa Fernández, aunque las conclusiones no llegan con la rapidez de una ola. Tal y como recuerda Ignacio González, «se necesitan al menos cuatro años de datos para tomar una decisión fundada». Actualmente en Cetmar se desarrollan hasta 61 proyectos simultáneos.

Free LitterAT es uno de ellos. Se trata de una iniciativa europea coordinada desde Galicia y centrada en prevenir, monitorizar y reducir la basura marina. Participan 23 socios de Francia, Irlanda, Portugal y España. «La prevención en origen es que el contaminante no llegue al mar», subraya Fernández. También el Plan Mar Limpo pretende proteger la biodiversidad a través de la retirada de residuos con la colaboración de mariscadores y pescadores, que actúan como «guardianes del mar».

En esa corriente de gestión de la contaminación, surge el Plan Camgal a raíz del hundimiento del «Prestige» como un movimiento para mejorar la capacidad para enfrentarse a este tipo de eventos accidentales. Después de la unión tras la catástrofe, nace el programa Ciencias Marinas de Galicia. En él, tal y como detalla la directora de Cetmar Rosa Chapela, más de 300 investigadoras unen su conocimiento para «hacer algo en materia de contaminación marina». «Todos a una por las ciencias del mar», concluye.

Otro de los proyectos más innovadores y de mayor calado es el desarrollo de un visor georreferenciado para la Consellería do Mar que permitirá calcular el valor económico de la pesca, el marisqueo y la acuicultura en las diferentes zonas marítimas de Galicia. La herramienta, todavía en desarrollo, ofrecerá mapas detallados sobre producción y rentabilidad de cada espacio. Se espera que llegue a puerto oficialmente a finales de año.

La experiencia gallega también ha despertado el interés internacional. Rosa Chapela expresa que países como República Dominicana y Costa Rica han recurrido a Cetmar «por la reputación y experiencia» para afrontar la invasión de sargazo en sus playas, lo que impacta de manera directa en el turismo. También se llevan a cabo proyectos enfocados a problemas concretos, como el dirigido a mitigar el impacto de las ouxas, una especie de rayas depredadoras de bivalvos.

Además, el centro trabaja junto a Intecmar y MeteoGalicia en el Observatorio Costeiro. El objetivo es proporcionar datos océano-meteorológicos en tiempo real para realizar predicciones marinas y dar soporte a investigaciones y actividades en la costa gallega. A día de hoy, en el centro se encuentra la próxima boya que se colocará en la Ría de Muros –que sustituirá a la actual–, siendo uno de los cinco puntos de muestreo.

Castillete de la boya que se colocará en la Ría de Muros.

Castillete de la boya que se colocará en la Ría de Muros. / Alba Villar

Formación

La transferencia de conocimiento no termina en los laboratorios. Cetmar gestiona además el centro de formación A Aixola, en Marín, especializado en oficios vinculados al mar. Desde la escuela, «se están identificando nuevas capacidades para implantar en las profesionales tradicionales y en las nuevas, como por ejemplo las capacidades de la economía azul en las eólicas marinas», tal y como comenta la directora.

«Una iniciativa con mucho impacto social», define Marisa, especialmente relevante en un momento en que el sector marítimo necesita atraer a nuevas generaciones y adaptarse a profesiones emergentes. Mientras tanto, el mar continúa cambiando y exigiendo respuestas. Cetmar lleva 25 años tratando de encontrarlas desde Galicia combinando ciencia, cooperación y tecnología para proteger uno de los recursos más valiosos del planeta.

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