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Ecosistemas protegidos

NAFO detecta más áreas vulnerables en el Atlántico Noroeste y apunta a posibles nuevos cierres para la pesca de fondo

Un informe científico que incluye registros de las últimas campañas realizadas por el IEO y el IIM estima una superficie «desprotegida» de hasta 41.690 kilómetros cuadrados

«Todo incremento de áreas hay que revisarlo muy pormenorizadamente», manifiestan desde ARVI

Trabajos en uno de los barcos gallegos que faenan en aguas de NAFO.

Trabajos en uno de los barcos gallegos que faenan en aguas de NAFO. / FDV

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Vigo

Hasta 41.690 kilómetros cuadrados de superficie «desprotegida». Esa es la cifra que maneja la nueva evaluación de ecosistemas marinos vulnerables (VME) realizada por el Consejo Científico de la Organización de Pesquerías del Atlántico Noroccidental (NAFO), encargado de evaluar el estado de los recursos pesqueros, el impacto de la pesca y la sostenibilidad de este caladero estratégico para la flota gallega. El organismo ha puesto al día su mapa de hábitats sensibles con información recabada durante los últimos años en numerosas exploraciones llevadas a cabo por investigadores españoles, portugueses y canadienses. El trabajo servirá de apoyo para la revisión que se realizará en 2027 sobre los cierres vigentes, abriendo la puerta a más zonas restringidas a las artes de fondo.

El informe publicado incorpora 11.219 muestras recolectadas hasta 2024, lo que supone un salto cualitativo de un lustro frente a la anterior evaluación, que data de 2019 y contaba con 8.977 muestras. A sus conclusiones ha contribuido la aportación clave de la campaña Flemish Cap que anualmente efectúa personal del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y del Instituto de Investigacións Mariñas (IIM-CSIC).

Fruto de esa y otras investigaciones se ha recalculado la superficie «desprotegida» de los siete grandes tipos de ecosistemas marinos vulnerables. En primer lugar se encuentran los pequeños corales gorgonáceos (10.636 kilómetros cuadrados), seguidos de las grandes esponjas (10.079 km²), las plumas de mar (6.614), los briozoos erectos (5.502), las ascidias (5.210), los corales negros (1.764) y los grandes corales gorgonáceos (1.885). El sumatorio de todas estas áreas arroja un total de 41.690 kilómetros cuadrados, aunque se trata en todo caso de una estimación máxima, ya que muchas de estas especies conviven en las mismas zonas y pueden solaparse entre sí.

La catalogación de superficie «desprotegida» hace referencia a aquellos VME que están dentro de la huella pesquera pero fuera de un cierre. El informe también calcula que hay 19.825 kilómetros cuadrados protegidos por restricciones en NAFO y otros 8.278 km² «condicionalmente protegidos», que no están sujetos a cierres pero por los que tampoco pasa la pesca.

Este año hay 19 arrastreros congeladores gallegos censados en el caladero del Atlántico Noroeste. Desde el Esperanza Menduiña, de Gandón, hasta el Playa de Tambo, de Pesquerías Marinenses, pasando por los buques de Nores, Moradiña, Pesca Baqueiro, Pesquera Barra o Freiremar. A ello se suman los bacaladeros vigueses Monte Meixueiro (Valiela) y Lodairo (Pesquera Áncora). Entre las especies que capturan están el fletán, la gallineta y el bacalao.

«Todo incremento de áreas de VME hay que revisarlo muy pormenorizadamente respecto a su incidencia en la huella de la pesca y a su impacto sobre esta. Incluso a veces, aunque no haya huella reciente, sí es importante valorar la restricción potencial que se pueda derivar de ampliaciones de área», apuntan fuentes de la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI) consultadas por este periódico, que aseguran que antes de nada toca «esperar» a la próxima reunión del Consejo Científico de NAFO, que tendrá lugar en junio.

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