Relevo generacional
El Gobierno cederá capacidad pesquera a los jóvenes que quieran dar de alta un barco para emprender en el mar
Pesca liberará el arqueo bruto y la potencia a disposición de la Administración para favorecer el relevo generacional, «uno de los retos que tiene que afrontar la flota»

El cerquero vigués «Tribal», uno de los buques que se acercan a los límites de arqueo bruto (GT) y potencia (kW) que contempla el Ministerio por beneficiario. / MAPA
«Comprendo perfectamente que muchos jóvenes tengan dificultades para embarcarse», reconocía a FARO el ministro de Pesca, Luis Planas, durante su última visita a Vigo hace casi un año, poniendo el foco en la necesidad de mejorar «las condiciones de vida a bordo». Las barreras de la regulación europea lo impiden, sin embargo. A día de hoy siguen computando como capacidad pesquera espacios como la cocina, los camarotes o la sala de estar de los barcos, lo que hace que los armadores deban renunciar a su rentabilidad —prácticamente por los suelos— si quieren dar un impulso a la habitabilidad. Y así es imposible avanzar.
Hacer entender a la Comisión Europea que la normativa comunitaria necesita un cambio de rumbo para adaptar la flota a los retos del siglo XXI es sin duda uno de los grandes frentes del Gobierno español, que también ha criticado con dureza el hecho de no poder subvencionar la construcción de nuevos buques o la modernización de los motores de las embarcaciones de más de 24 metros, una prohibición que el pasado mes de noviembre calificó de «lógica anticuada». Entonces, el Ejecutivo enviaba a Bruselas una batería de medidas a tener en cuenta a la hora de reformar la actual Política Pesquera Común (PPC), que ha demostrado que el papel lo aguantó todo mientras el sector perdía más de 21.500 trabajadores en una década, la edad media de la flota se elevaba hasta los 35 años y su margen de beneficio neto disminuía del 8% al 1%.
Independientemente de lo que suceda en Europa, el Ministerio de Pesca continúa trabajando en lo que está a su alcance y abrirá la mano para ceder la capacidad a disposición de la Administración, tanto el arqueo bruto (GT) como la potencia (kW). En el borrador del proyecto de orden que prepara, la cartera evidencia que uno de los grandes objetivos de esta medida es facilitar la inclusión de los jóvenes que quieran dar de alta un barco para emprender en el mar.

El grovense «Día de Reyes», de artes menores, un ejemplo de los barcos que cuadrarían perfectamente con los límites de GT y kW que contempla Pesca por beneficiario. / MAPA
«Se contempla la cesión para la entrada de una nueva unidad en el Registro General de la Flota Pesquera cuyos propietarios sean personas físicas menores de 40 años», consta en el texto: «Esta medida tiene la finalidad de fomentar el relevo generacional en el sector pesquero, que es uno de los retos que tiene que afrontar la flota pesquera española. Los nuevos buques deberán pertenecer a censos del caladero nacional».
Un máximo de 56 GT y 184 kW por persona
El proyecto de orden explica que, como máximo, se cederán 56 GT y 184 kW por beneficiario, valores que encajan con un barco de hasta 20 metros de eslora y dentro de los cuales cuadrarían perfectamente cerqueros como el vigués Tribal; un pequeño palangrero como el lucense Cruz y Cristo; o barcos de artes menores como el grovense Día de Reyes. Al mismo tiempo, Pesca liberará capacidad para atender a aquellos buques que deban actualizar su potencia, ya sea mediante un expediente de regularización o de cambio de motor.

El palangrero lucense «Cruz y Cristo», otra de las embarcaciones que se ajusta a los límites que contempla el Ministerio para cada joven que quiera conseguir capacidad pesquera. / MAPA
Para que una persona pueda dar de alta un barco no basta con comprarlo o construirlo, sino que necesita también disponer de la llamada «capacidad pesquera». Esa capacidad sale de embarcaciones que han causado baja antes y cuyos GT y kW quedan libres. En algunos casos los conserva el armador para usarlos en otro buque o venderlos; y cuando no es así pasan a manos del Ministerio, que ahora quiere cederlos para fomentar el relevo generacional.
España tiene margen. El techo impuesto por Bruselas a la flota nacional asciende a 423.550 GT y 964.826 kW, bastante por encima de los 301.135 GT y 729.779 kW que reúnen los 8.324 buques inscritos en el registro. Quedan, por tanto, 122.415 GT y 235.047 kW hasta alcanzar el tope comunitario. Con el límite previsto en la orden —56 GT y 184 kW por beneficiario—, la bolsa habilitada por el Gobierno permitiría incorporar hasta 1.277 barcos antes de agotar la potencia disponible, que sería el factor limitante. Por arqueo bruto habría flexibilidad suficiente para dar entrada a más de 2.185 unidades.
La norma verá la luz en un momento delicado para el sector, de continuo envejecimiento de la flota y pérdida de embarcaciones. Y es que hay que recordar que había 13.331 pesqueros hace dos décadas; es decir, se han reducido más de un 37,5%. En el caso de Galicia, la pérdida es similar, próxima al 35% al pasar de 6.400 a 4.125 buques. Lo que sí ha aumentado es la edad media del conjunto de los barcos, tanto a nivel nacional (37 años ya) como autonómico (39).
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