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Comercio marítimo

¿Petróleo sí pero pescado no? España recibe un petrolero procedente de Rusia seis meses después de vetar al pesquero «Novaya Zemlya»

El petrolero «Delta Hellas» arribó ayer al puerto de Bilbao con petróleo CPC Blend procedente de la terminal rusa de Novorossiysk

La misma terminal ha dado atraque esta semana también al gasero «Rudolf Samoylovich» desde el puerto ruso de Sabetta

El buque petrolero «Delta Hellas», en una imagen de archivo

El buque petrolero «Delta Hellas», en una imagen de archivo / Marine Traffic

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

El Delta Hellas es un petrolero de 81.600 GT (arqueo bruto o gross tonnage) de bandera de Liberia y propiedad de la naviera griega Azura Shipping, según consta en los registros de la Organización Marítima Internacional (IMO, por sus siglas en inglés). Presenta 274 metros de eslora por 48 de manga y fue entregado en el año 2009 por el astillero Hyundai Samho, ubicado en la ciudad surcoreana de Mokpo.

Arribó este lunes al puerto de Bilbao procedente de la terminal de Novorossiysk, ciudad rusa bañada por el Mar Negro. ¿Pero no era que estaba prohibida la importación de petróleo de este país? Todavía no al 100%, sobre el papel, porque es una práctica habilitada en casos muy excepcionales, si bien el veto a la entrada de crudo por vía marítima fue una de las primeras grandes restricciones adoptadas por la Comisión Europea tras la invasión de Ucrania.

Este buque en concreto, el Delta Hellas, ha traído a España carga de CPC Blend, que es el petróleo que se transporta a través del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC) y que mayoritariamente tiene origen kazajo. Pero no todo, porque en torno al 10% de su composición sí es rusa. Así que es una mercancía tolerada específicamente por la Comisión Europea, quien ha bendecido la operativa del oleoducto CPC pese a las sanciones y al beneficio directo e indirecto que este tipo de petróleo llega a Moscú.

Imagen de hace dos años del «Novaya Zemlya» en el puerto de Vigo. |  Cedida |

Imagen de hace dos años del «Novaya Zemlya» en el puerto de Vigo. | / Cedida

¿Y la pesca?

Estas excepcionalidades no se aplican a otras mercancías. A comienzos del pasado diciembre, como desveló FARO, un pesquero de pabellón de Rusia se vio obligado a cruzar de nuevo el Atlántico para ir a descargar a Cuba, vetado su acceso al puerto de Cangas. El origen de esta decisión —fue el Ministerio de Hacienda el que cursó la prohibición— no partía del hecho de que tenga pabellón de Rusia, sino por haber capturado gallineta nórdica en una zona en la que la NEAFC (Comisión de Pesca del Atlántico Nordeste) rebajó el TAC (total admisible de capturas) a cero, una decisión no acatada —tampoco le es legalmente vinculante— desde Moscú. Esa zona era el Mar de Irminger, entre Groenlandia e Islandia.

El afectado fue el buque Novaya Zemlya, ex Playa de Arneles, participado por capital vigués a través de la armadora Vaqueiro. Este arrastrero no procedía ahora de zona NEAFC ni de Irminger en particular, sino que estuvo largando y virando aparejos en Terranova (NAFO) durante los meses de octubre y noviembre. Sus datos de posicionamiento no sitúan el pesquero en esa área vetada, como comprobó este periódico.

Pero es que el del petrolero Delta Hellas no ha sido el único caso en las últimas horas de descarga de mercancía rusa en España: también en Bilbao acaba de recalar el gasero Rudolf Samoylovich, propiedad de la sociedad TC LNG Explorer II LLC, registrada en las Islas Marshall pero con dirección en Singapur. Esta última embarcación, bautizada en honor a un explorador soviético, llegó a la terminal vasca procedente de Sabetta, ciudad rusa levantada al abrigo de uno de los mayores campos de gas del mundo. El Rudolf Samoylovich utiliza bandera de Bahamas y tiene 299 metros de eslora por 50 de manga.

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