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Galicia Market Place Mar

La industria señala la pesca ilegal como el «mayor enemigo» y demanda unidad: «Cuanto más unidos, mejor»

Urge una lucha efectiva contra las actividades ilícitas, competencia leal con terceros países y unión aduanera para la Unión Europea

Reprueba la política «incongruente» de Bruselas y pide más fondos para su sostenibilidad a futuro

Javier Touza, Roberto Alonso, Eloy García, Carlos Botana y Ángel Matamoro

Javier Touza, Roberto Alonso, Eloy García, Carlos Botana y Ángel Matamoro / Jose Lores

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Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Dos veces ya en lo que va de año ha certificado el comisario de Pesca y Océanos, Costas Kadis, las investigaciones de FARO sobre las licencias operativas de buques pesqueros ilegales para vender sus capturas en Europa. En ambas ocasiones defendió como «esenciales» los controles contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), pero eludió dar pasos hacia los cambios que ha exigido el sector en pleno, sin fisuras: sanciones contra la flota china, «mismo rigor» en la aplicación de las normativas o una vigilancia efectiva en aquellos puertos que son un coladero para mercancías sin trazabilidad.

Así que, frente al silencio de Bruselas, unidad de acción y persistencia en el mensaje: «La pesca ilegal es nuestro mayor enemigo», lanzó este martes el secretario general de Anfaco, Roberto Alonso, escoltado por el presidente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), Javier Touza, el presidente de Conxemar, Eloy García, el presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo, Carlos Botana, y el asesor pesquero Ángel Matamoro, directivo con máximas credenciales en la industria.

Todos ellos participaron en una de las ponencias de la décima edición de la Galicia Market Place Mar, celebrada en el Círculo de Empresarios. «Necesitamos ir hacia una unión aduanera, no solo una unión comercial», prosiguió Alonso, para unificar y coordinar las acciones contra la entrada de pesca INDNR en Europa, en posición de debilidad frente a prácticas masivas sin regular o frente a mercados con una extrema laxitud en cuanto a legislación laboral o medioambiental.

«Aquí nadie hace autocrítica», censuró Touza, en referencia a los mismos estamentos comunitarios que han tenido que asumir el fracaso de la Política Pesquera Común (PPC) en lo relativo a la capacidad de la flota de generar rentabilidad. Pero, de nuevo, sin reevaluar todavía sus políticas o sin replantear el tijeretazo a los fondos que sucederán al Fempa, una «incongruencia» que el sector pesquero necesita trasladar al público general.

Tanto Botana como García defendieron como irrenunciable el camino hacia el level playing field, la competencia justa, la garantía de estar peleando en el mercado con actores que también tienen que cumplir los máximos estándares de sostenibilidad. «Que no permitamos —indicó el presidente del Puerto vigués— que nos pase como con la tecnología y acabar teniendo una dependencia total del exterior». Un escenario que se otea, precisamente, debido a fortaleza de players foráneos como China, Tailandia o Ecuador.

Sin perder la perspectiva de las potencialidades de la propia industria, como abanderó Matamoro. «Hay que poner en valor el impacto que se genera, cómo asienta población, cómo genera innovación». Y, ante un «enemigo» de nivel, trabajo en conjunto. El «asociacionismo» entre segmentos de negocio, una práctica no siempre habitual en el mundo mar-industria, será clave.

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