Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Una tragedia que sacudió al Imperio británico

Fuller tramita una monumento en Fisterra en honor a los fallecidos

El proyecto «Find the Captain» presentó una propuesta a Cultura para construir un monumento conmemorativo en el faro de Fisterra

El equipo de Omil Offshore preparando el dron para la búsqueda.

El equipo de Omil Offshore preparando el dron para la búsqueda. / Cedida

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

El faro de Fisterra es visitado a diario por peregrinos y turistas. Es una zona con mística, finis terrae («fin de la tierra»), vistas únicas y llena de simbolismo. Sin duda es el lugar más conocido de toda la Costa da Morte, zona escarpada de villas marineras que debe su nombre a las muchas catástrofes marítimas que acumulan sus costas. En el propio faro hay placas y recordatorios de algunos de los más de 600 naufragios documentados en esa porción del mar gallego. Ninguno recuerda, sin embargo, al HSM Captain, algo que quiere cambiar el catedrático Howard Fuller.

Proyecto

El proyecto Find the Captain, que lidera este historiador naval de la Universidad de Wolverhampton, ha presentado ya una propuesta ante el Ministerio de Cultura español para construir un monumento conmemorativo en el faro de Fisterra, «lo más cerca posible del lugar del naufragio», según comenta el experto.

En él quieren recoger toda la información sobre el barco y el naufragio aquella noche del 7 de septiembre de 1870, sobre el lugar al que llegaron los 18 supervivientes y donde está el pecio, una vez lo localicen.

«Creemos que también aumentaría el atractivo turístico», opina Fuller, que se imagina en «una gran ceremonia de inauguración» con la presencia del primer Lord del Mar de la Marina Británica.

Imágenes del primer pecio inspeccionado con un ROV. | CEDIDAS

Imágenes del primer pecio inspeccionado con un ROV. | CEDIDAS

La historia negra que acompaña a este barco y su entierro en la historia es tal que Fuller recuerda que tampoco existen muchos recordatorios del siniestro más allá de los que se erigieron casi inmediatamente después del naufragio. Se trata de una placa en la catedral de St. Paul (con los nombres de todos los fallecidos) y una vidriera en la abadía de Westminster (en honor al capitán del navío, Hugh Burgoyne, y a su impulsor, el también capitán Cowper Coles), ambos en la capital británica. «Ningún otro buque de la Marina Real recibió un trato similar, ni antes ni después», recuerda Fuller.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents