Escalada energética
Pesqueros gallegos evitan el amarre total para cumplir con proveedores y bancos pese a trabajar «en pérdidas» por el alza del gasóleo
Algunos barcos ya salen a faenar cada dos días o están extendiendo su estancia en puerto antes de partir a la siguiente marea, pero descartan parar completamente ante el riesgo que supone dejar de generar caja

Barcos atracados en el puerto pesquero de O Berbés, en Vigo. / Marta G. Brea
El conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán no da tregua a la flota pesquera. Dure lo que dure el alto el fuego, que se tambalea cada vez más, el combustible marítimo continúa por las nubes: un 72,5% más caro que a finales de febrero, cuando arrancó la ofensiva en Oriente Medio. El precio se sitúa actualmente en los 1,202 euros/litro a nivel nacional, según el último parte publicado este lunes por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, pero la situación es de lo más dispar en función del puerto y la provincia en la que reposte cada barco. El máximo se encuentra en Valencia (donde el surtidor marca los 1,636 euros/litro de media) y el mínimo en Tarragona (1,022), con Pontevedra (1,171), A Coruña (1,157) y Lugo (1,143) entremedias.
Son en cualquier caso unas cifras desorbitadas si se tiene en cuenta que los beneficios de la pesca desaparecen una vez el litro de carburante supera los 0,7 o 0,8 euros, en función del arte empleado y si este consume o no más gasóleo, como ocurre con el arrastre y el importante gasto extra que está asumiendo esta modalidad. En marzo ya se había sobrepasado con creces el umbral de rentabilidad: el día 8, en pleno bombardeo al régimen de Teherán, el precio se situaba en los 0,926 euros/litro. A partir de ahí se disparó hasta el pico de 1,291 euros/litro que se registró el 7 de abril, antes del cese de hostilidades acordado temporalmente. Y ahora, aunque ligeramente menores por ese stand by a la guerra, los costes operativos amenazan con seguir aumentando y firmar un nuevo récord, con el barril de Brent (la referencia europea) superando otra vez la barrera de los 100 dólares.
La escalada energética se produce en un momento en el que las negociaciones por la paz están en el aire y después de que Washington haya decretado unilateralmente el bloqueo del estrecho de Ormuz, la fina lengua de agua por la que pasa el 20% del petróleo mundial, en lo que parece un intento de asfixiar la economía de su enemigo en el campo de batalla. Mientras esto ocurre, parte de la pesca europea (y consecuentemente de la española y de la gallega) trabaja ya «en pérdidas», expone Jesús Lourido, gerente de la Organización de Productores Pesqueros del Puerto de Celeiro (OPP-77) y vicepresidente de la Confederación Española de Pesca (Cepesca). Por ahora, los barcos no han amarrado aunque «el malestar y el esfuerzo es generalizado», reconoce. «Es más arriesgado dejar de generar caja que parar y no poder hacer frente a los compromisos con proveedores y bancos», añade asimismo.
Tal y como están las cosas, el sector tiene claro que seguir faenando es «una decisión de corto recorrido». Y también que, de no mejorarse el régimen de ayudas, el actual escenario «resultará en el no deseado amarre». La patronal de los pescadores emitió un duro comunicado la semana pasada en el que advertía de la gravedad de la situación: «Lo que está en juego no es solo la viabilidad económica de las empresas pesqueras, sino también miles de empleos directos e indirectos». Suscrito junto a la Federación Nacional de Cofradías, el escrito reclamaba la adopción «urgente» de «medidas adicionales para hacer frente a la grave crisis que atraviesa el sector», entre ellas subir de 20 a 50 céntimos la ayuda al carburante y la exoneración de las cuotas a la Seguridad Social hasta finales de año.
«Un momento muy duro»
Conforme explica Sergio López, vicepresidente también de Cepesca y gerente de la Organización de Productores Pesqueros del Puerto de Burela (OPP-7), en estos momentos no hay un paro generalizado pero sí que hay barcos que están «alargando sus paradas», extendiendo su estancia en puerto antes de partir a la siguiente marea. «Están expectantes por los costes, haciendo un seguimiento diario», apunta. Desde otras entidades como ARVI (Vigo), Opromar (Marín) o Acerga (la asociación mayoritaria del cerco gallego) certifican también que por ahora los pesqueros no amarran, aunque reconocen que «es un momento muy duro».
A nivel autonómico, la Federación Galega de Confrarías tiene previsto mantener este martes un encuentro con la Federación Nacional de Cofradías para valorar la posible convocatoria de un paro, así como otras acciones a emprender ante la prolongación de la crisis de precios en la que se ha visto sumido el combustible marítimo, que lleva prácticamente un mes por encima del euro por litro, oficialmente desde el pasado 17 de marzo. El presidente de la agrupación gallega de pósitos, José Antonio Pérez, asegura que ya hay barcos que están «indo a pescar cada dous días». Otra de las medidas que los armadores están adoptando para minimizar el golpe que el alza del diésel está asestando a sus cuentas.
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