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Sector mejillonero

Los bateeiros gallegos reforzarán con IA su sistema predictivo de producción para anticiparse mejor al impacto del cambio climático

Opmega quiere tener un mayor control sobre las condiciones ambientales de las 579 bateas de sus socios y optimizar la eficiencia del cultivo

Contemplará datos históricos del rendimiento y todas las variables climatológicas marítimas, desde la temperatura del agua hasta los temporales

Vistas de bateas en la ría de Vigo.

Vistas de bateas en la ría de Vigo. / Marta G. Brea

Vigo

Faltan días, como mucho unas pocas semanas, para que la Xunta haga oficial el dato de la producción del sector mejillonero gallego en 2025. Se intuye que no será brillante; sorprendería que fuese bueno, de hecho, teniendo en cuenta el cierre prolongado que vivieron la mayor parte de las bateas en la recta final del año. Pero también llamaría la atención (como resultaría difícil de digerir) una cifra peor que las registradas en 2024 y 2023, cuando el cultivo alcanzó su nivel más bajo en más de dos décadas con menos de 180.000 toneladas anuales.

Hay una crisis en el gremio. No de rentabilidad, ni facturación, pero sí de producto, como consecuencia del impacto del cambio climático. Un problema que acentúa la menor disponibilidad de cría, prolonga el tiempo que tarda en crecer el bivalvo y eleva su mortandad, especialmente en episodios meteorológicos extremos. Algo que en todo caso sigue muy de cerca Opmega, que trabaja para revertir esta situación y dinamizar su actividad acuícola.

La principal alianza de mejilloneros gallegos cuenta desde 2025 con un sistema de predicción inteligente para el cultivo que permite a sus 313 socios anticipar las condiciones ambientales de las 579 bateas que gestionan, optimizar la eficiencia de su producción y facilitar la toma de decisiones estratégicas. Con el propósito de reforzarlo y aumentar su capacidad analítica, para adelantarse mejor a cualquier posible contratiempo, la entidad prevé integrar modelos de inteligencia artificial avanzados en su software. «Ou imos por diante ou acabamos por detrás, e neste momento apostar pola innovación non é un capricho, é unha necesidade», destaca su presidente, Ricardo Herbón.

«Non falamos de innovar por innovar»

La herramienta de los bateeiros cruzará datos multifuente. Por un lado, históricos de productividad de cada una de las explotaciones (rendimientos por ría, volúmenes de cosecha y ciclos). Por el otro, variables climatológicas marítimas, entre las que incluyen la temperatura del agua, la salinidad, las corrientes, el oleaje, los vientos e incluso los temporales.

Opmega lanzó el mes pasado una licitación en busca de una empresa que integre los algoritmos de inteligencia artificial en su actual sistema de predicción, con un presupuesto de 54.200 euros. El objetivo es que estos trabajos concluyan antes de que acabe el año, garantizando la operatividad, escalabilidad y correcta explotación de la información recolectada en el mar para generar predicciones automatizadas de producción futura.

«Non falamos de innovar por innovar, senón de dotar aos nosos socios das ferramentas que precisan para responder aos retos que xa temos enriba da mesa: o cambio climático, as esixencias normativas, a presión dos mercados internacionais», expone Herbón. «Cada avance tecnolóxico que incorporamos ao cultivo e á comercialización do mexillón é un paso máis para blindar a viabilidade das nosas bateas e a competitividade do noso produto nos mercados», subraya en este sentido.

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