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Gardacostas incautó en cuatro años casi 35.000 cacharros ilegales para capturar pulpo en aguas gallegas

Es un arte de pesca «importado» desde Portugal, donde sí está permitido su uso

Con los 480 decomisados ayer en la costa guardesa, ya son casi 1.400 en lo que va de año

Pulpos encontrados en cacharros que fueron liberados por Gardacostas

Pulpos encontrados en cacharros que fueron liberados por Gardacostas / Gardacostas

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

«Lo que nos complica un poco la cosa es que en Portugal están permitidas. ¿Qué pasa? Como los españoles vieron que era una forma barata y fácil de coger pulpo, algunos se pusieron a hacerlo y se empezó a extender de una manera bastante exagerada». Así explicaba el subdirector xeral del Servizo de Gardacostas de Galicia, Juan Carlos Codesido, el motivo por el que cada vez incautaban más cacharros ilegales para la captura de pulpo. Algo que volvió a suceder ayer, con el decomiso de 480 de estos útiles (junto a 155 nasas sin identificar) frente a la costa de A Guarda. Solo en lo que va de curso los agentes intervinieron casi 1.400 de estos también llamados alcatruces o cadufos, pero en los últimos cuatro años la cifra asciende a casi 35.000. Toda una plaga que amenaza al cefalópodo rey y a los pescadores que operan de forma legal.

Los cacharros se utilizan en el país vecino, donde sí es legal emplearlos para capturar pulpo. En Galicia, en cambio, está totalmente prohibido porque afecta a la reproducción del pulpo: las hembras los utilizan para el desove. Por este mismo motivo, uno de los puntos negros sobre los que Gardacostas concentra sus labores de vigilancia está en el límite fronterizo entre la comunidad y Portugal.

Cacharros incautados por Gardacostas a bordo de una de las patrulleras

Cacharros incautados por Gardacostas a bordo de una de las patrulleras / Gardacostas

La reciente incautación en A Guardia es la última (también se liberaron 84 kilos de pulpo y 5 de faneca), pero no la única este año. Este mismo mes ya se habían decomisado 370 cacharros y 557 nasas (en varias operaciones en las rías de Arousa, Muros-Noia y Vigo) y en febrero, de nuevo frente a la costa guardesa, otro operativo se saldó con 523 cacharros y 67 kilos de este cefalópodo incautados.

Pese a lo abultado de la cifra, y de confirmarse una progresión similar en los próximos trimestres, la cifra distaría mucho de la alcanzada curso pasado. Gardacostas informó a comienzos de año (en su balance anual) que de los 36.000 aparejos ilegales un total de 15.439 correspondían a los cadufos. Cantidad que se suma a los 12.000 detectados en 2022, cuando el anterior subdirector del Servizo, Lino Sexto, alertaba de la entrada de los furtivos desde Portugal para hacerse con el cefalópodo. En 2023 y 2024, en cambio, las cantidades fueron inferiores, de 3.500 y 2.239 alcatruces, respectivamente.

Sumando los que ya se llevan decomisados este primer trimestre, con esos casi 35.000 útiles ilegales para capturar una de las especies más importantes de Galicia, que solo en 2025 dejó 14 millones de euros en las lonjas gallegas (un 16% más que el año anterior) tras las 1.232 toneladas comercializadas pese a ser una especie que no vive sus mejores años. Para este curso, la flota está en plena recta final de campaña (iniciada el 1 de julio de 2025) y los números, como ya recogió este medio, muestran una recuperación del recurso: 1.150 toneldas y 13,3 millones de euros.

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