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Soberanía alimentaria

El «tira y afloja» de la flota y la conserva por el nuevo acuerdo comercial de la UE con Indonesia

El borrador del pacto contempla la entrada en los Veintisiete de 5.000 toneladas de lomos de atún libres de aranceles al año

La flota pide que se reduzca un 84% esta cantidad, al mismo nivel que los enlatados del país asiático que entrarán sin cargas, pero la industria transformadora defiende que esta materia prima es vital para asegurar su competitividad: «Necesitaríamos mucho más»

Trabajadoras de la fábrica de conservas Orbe en el polígono de A Reigosa (Ponte Caldelas).

Trabajadoras de la fábrica de conservas Orbe en el polígono de A Reigosa (Ponte Caldelas). / Gustavo Santos

Vigo

Daría todo un reportaje y más para citar todos los temas en los que coinciden la pesca y la industria del mar. La necesidad de abordar el problema del relevo generacional; la falta de medidas efectivas para reducir la disparada factura energética por la crisis de Oriente Medio; la demanda histórica de suprimir el IVA de los productos del mar para incentivar su consumo, en caída libre... Son solo tres ejemplos de un amplio abanico de puntos de encuentro entre los que también son comunes las críticas al nuevo sistema de control (CATCH) o a la excesiva burocracia que asume el sector; la petición unánime de renovar la Política Pesquera Común (PPC); y el deseo de que, más pronto que tarde, los funcionarios y políticos de Bruselas salgan de sus despachos y se conecten con la realidad que se vive a pie de puerto. Pero hay una cuestión que siempre genera tiranteces entre la flota y las plantas transformadoras, y es cuando se habla de contingentes arancelarios autónomos y de acuerdos comerciales con terceros países.

Esas son las dos vías que permiten a los Veintisiete importar productos pesqueros extracomunitarios libres de aranceles, algo que para los barcos (productores) implica una mayor competencia, y que las fábricas (procesadoras) defienden que es vital para blindar su competitividad. En este esenario de posturas enfrentadas, el foco está puesto ahora en el pacto suscrito entre la Unión Europea e Indonesia, que permitirá introducir 5.000 toneladas de lomos de atún sin cargas al año. «¿Pero a qué precio?»

Esa es la pregunta que se ha hecho la patronal de la flota, Europêche, en un comunicado remitido este jueves a los medios. En palabras de su presidente, Xavier Leduc, el país asiático «ya es un proveedor clave de materia prima para las conserveras europeas», por lo que darle «un acceso preferencial adicional» podría «desplazar aún más» el pescado capturado por los pesqueros comunitarios «en un segmento de mercado altamente sensible a los precios».

Además de las 5.000 toneladas de lomos de atún anuales libres de tasas, el borrador del acuerdo comercial contempla la liberalización total de los filetes de atún fresco y congelado, que podrían entrar desde Indonesia a la Unión Europea con un arancel del 0%, y de otras 800 toneladas de conservas de atún sin cargas al año. Ante esta situación, la pesca ha exigido que los filetes de atún no se liberalicen por completo, sino que reciban «un trato similar» al de los lomos, cuya cuota pide que se reduzca un 84% hasta las 800 toneladas anuales de los enlatados.

Frente a ello, la industria del mar celebra la mayor disponibilidad de materia prima, especialmente de los lomos de atún, de los que hasta ahora entraban 35.000 toneladas anuales sin impuestos gracias al mecanismo de contingentes arancelarios autónomos, que habitualmente se consume en los primeros días del año. «Nos hubiese gustado una mayor cantidad. Necesitaríamos mucho más», señala en declaraciones a FARO el secretario general de Anfaco-Cytma, Roberto Alonso, que entiende que «hay otra serie de elementos que se han tenido en cuenta» para no incrementarla, en alusión a la flota. A sus ojos, «se han respetado todas las sensibilidades».

«Estas medidas contribuirán previsiblemente a reforzar los flujos comerciales entre la Unión Europea e Indonesia en el sector de los productos del mar y la acuicultura, aportando mayor previsibilidad a los operadores y facilitando el funcionamiento de las cadenas internacionales de suministro», destacan por su parte desde Conxemar. La entidad seguirá «con atención» la evolución de las importaciones de conservas procedentes del país asiático al tratarse de un producto final que accede directamente al mercado europeo, «así como su eventual incidencia» en el mismo «y en las condiciones de competencia para la industria europea».

La flota traslada a Kadis el impacto de la escalada energética

La escalada del precio del combustible ha colocado a buena parte de la flota pesquera al borde del amarre. Europêche trasladó este jueves al comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, la gravedad de una crisis que, según advirtió, ya no es una amenaza potencial, sino una situación con efectos inmediatos sobre la actividad, el empleo y el suministro de pescado en la Unión Europea.

La patronal de la flota denunció en Bruselas que el precio del combustible se ha disparado más de un 70% en cuestión de días, hasta rozar los 1,3 euros por litro en numerosos puertos europeos, frente a niveles previos en el entorno de 0,5 euros. Ese incremento, unido al encarecimiento de los costes logísticos, al alza de los fletes y a las dificultades en los relevos de tripulación, ha llevado a que los gastos operativos superen ya los ingresos en muchas empresas pesqueras.

«Esto ya no es un riesgo, es una realidad», afirmó el presidente de Europêche, Javier Garat, tras la reunión con el responsable comunitario. Según expuso, la flota está empezando a sufrir amarres inmediatos, interrupciones en la cadena de suministro de productos pesqueros y fuertes pérdidas de ingresos para armadores, pescadores y tripulaciones.

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