Investigación
Del erizo a los descartes: la ciencia «made in Galicia» reinventa la pesca sostenible
El IIM-CSIC concluye junto al sector pesquero dos investigaciones que se han apoyado en drones submarinos, inteligencia artificial y técnicas de biorrefinería para impulsar la economía azul

Investigadores mapean las poblaciones de erizo gallego con un dron submarino. / IIM-CSIC
La sostenibilidad pesquera ya no se juega solo en el mar, sino también en el laboratorio, en la cámara de un robot submarino o en la capacidad de convertir un descarte en un producto útil. Esa es la principal conclusión que dejan Perizia y Gelfish, dos proyectos del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM) del CSIC que acaban de concluir por todo lo alto para hacer más eficiente y sostenible la pesca gallega.
Ambos trabajos arrancaron en julio de 2024 y fueron financiados a través del Programa Pleamar, con apoyo de la Fundación Biodiversidad y el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa). Aunque parten de problemas distintos, comparten la misma lógica de profundizar en el conocimiento de los recursos marinos para así aprovecharlos mejor.

Erizos identificados gracias a la IA y la tecnología del proyecto Perizia. / IIM-CSIC
Perizia
El proyecto Perizia se centró en el erizo de mar, una especie de alto valor ecológico y pesquero en Galicia, con el reto de mejorar el seguimiento de sus poblaciones mediante tecnologías avanzadas. Para ello, el equipo del CSIC utilizó un ROV (vehículo submarino operado remotamente) equipado con cámaras 4K, iluminación reforzada para aguas turbias, sensores de posicionamiento, referencias métricas con láser y sistemas de visualización inmersiva.

El ROV empleado para analizar la densidad poblacional de los erizos. / IIM-CSIC
La investigación realizó 19 salidas de campo en zonas seleccionadas por las cofradías de Vigo, Aguiño, Baiona y Cangas. Con ese material, los científicos desarrollaron un sistema de detección automática basado en inteligencia artificial capaz de identificar y cuantificar los erizos. El resultado es especialmente relevante para su gestión, ya que a partir de los vídeos tomados bajo el mar se pueden realizar estimaciones de la densidad de la especie por metro cuadrado, además de crear mapas geoespaciales que permiten tomar decisiones más precisas para su conservación y explotación.
Gelfish
El proyecto Gelfish abordó por su parte el escaso aprovechamiento de los descartes y subproductos, otro de los grandes retos de la pesca artesanal. Tomando como referencia la flota de cerco de Portosín y especies como el cabalón, la caballa, la sardina y la boga, el proyecto logró convertir la biomasa sobrante en aceites estructurados, pasta de pescado, hidrolizados proteicos y fracciones minerales.
Los ensayos permitieron recuperar entre un 53% y un 59% de pasta de pescado, además de aceites con altos niveles de omega-3 y con niveles de metales pesados muy por debajo de los límites permitidos. Asimismo, se desarrolló un método innovador para estructurar esos aceites en forma de oleogeles sin someterlos a altas temperaturas, lo que mejora su conservación y abre la puerta a nuevos usos alimentarios.
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