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Seguridad alimentaria

El Parlamento gallego exige acciones para que Marruecos desbloquee el comercio de sardina y se proteja a la conserva del desabastecimiento

PPdeG y PSdeG apoyan una iniciativa para que el Gobierno active gestiones diplomáticas con Rabat y eleve el tema a Bruselas

Trabajadoras de una planta de Marruecos procesan la sardina capturada por la flota del país africano.

Trabajadoras de una planta de Marruecos procesan la sardina capturada por la flota del país africano. / Adrián Amoedo

Vigo

El Parlamento de Galicia aprobó este martes una iniciativa que insta a la Xunta a reclamar al Gobierno central que active de forma inmediata las gestiones diplomáticas pertinentes con Marruecos para revertir el veto a la exportación de sardina congelada hacia la Unión Europea, una decisión que amenaza con impactar de lleno en la industria conservera gallega, altamente dependiente de esta materia prima. La iniciativa, promovida por el PPdeG y apoyada por el PSdeG, salió adelante en la comisión de pesca de la Cámara autonómica. El BNG optó por abstenerse.

Por medio de esta actuación se urge al Ejecutivo estatal a que trate de paralizar la prohibición decretada por Rabat y se restablezcan así los flujos comerciales con destino a los países comunitarios. Además, se solicita que esta problemática sea trasladada a la Comisión Europea para que adopte medidas en defensa de los intereses del sector transformador y garantice el cumplimiento de los pactos internacionales vigentes, así como que Madrid informe a la Administración gallega y a la industria conservera de todas las gestiones realizadas y coordine acciones de apoyo si la situación se prolonga.

La preocupación del sector no es menor. El 90% de la sardina congelada que utiliza la conserva gallega procede de Marruecos, proveedor estratégico para las plantas procesadoras de la comunidad. El veto, que entró en vigor el pasado 1 de febrero, afecta precisamente a esa materia prima en bruto, clave para sostener la actividad industrial en un contexto en el que el país africano busca priorizar el abastecimiento interno tras la caída de las descargas y blindar así su cadena de valor, manteniendo al mismo tiempo sus exportaciones de producto elaborado.

La medida compromete a la industria gallega por partida doble. Por un lado, al amenazar con reducir la disponibilidad de producto para las fábricas; por otro, al reforzar la competencia de la conserva marroquí, que podrá seguir entrando en el mercado en mejores condiciones de precio o margen. Esa ventaja competitiva se explica, en parte, por unos costes de producción sensiblemente más bajos que los europeos, tanto en combustible para la flota como en electricidad para las plantas de transformación, dos factores determinantes en la competitividad de la cadena mar-industria.

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