ARVI teme una «paralización del sector pesquero» por el alza del combustible y media con el Gobierno para ayudas como en la guerra de Ucrania
La cooperativa alerta a la Secretaría General de Pesca sobre el aumento del 72% en el precio del gasóleo desde que estalló la guerra en Irán y el conflicto en todo Oriente Medio

Un barco de palangre detrás de la sede de ARVI, en O Berbés / ALBA VILLAR

La Cooperativa de Armadores de Pesca del Puerto de Vigo (ARVI) está mediando con la Secretaría General de Pesca para lograr algún tipo de ayudas que palien el aumento incontrolable del precio del combustible como consecuencia de la guerra en Irán y del conflicto en Oriente Próximo. Aunque el ministro del área, Luis Planas, dijo ayer que el Gobierno está preparado para tomar medidas, las empresas viguesas muestran su «profunda preocupación por la grave situación que atraviesa el sector», que podría llegar a una «paralización» de seguir la escalada. Reclaman, según consultas de FARO, unos apoyos similares a los que se dieron por la guerra en Ucrania.
Según ARVI, el precio del combustible ha experimentado un aumento superior al 72% en apenas una semana. Así, el precio ha alcanzado ya los 1,10 euros el litro «en algunas tomas realizadas en Irlanda», país con puertos clave para los buques de Gran Sol, y los 0,991 euros el litro en Vigo, cuando la media de todo el pasado año se situó a la mitad, en 0,555 €/litro.
«Este repunte sitúa nuevamente a la flota ante niveles de costes similares o incluso superiores a los registrados durante la crisis energética de 2022», recuerda la cooperativa.
A mayores, alertan de escasez de combustible (se registraron dificultades de suministro en Irlanda), «lo que obligó a realizar repostajes parciales», y del incremento de los precios del gas y de la electricidad, lo que a su juicio «provocará un aumento significativo de otros costes asociados a la actividad pesquera, como el transporte marítimo, el almacenamiento frigorífico en puerto o los contenedores refrigerados».
Entre los segmentos de flota más afectados se encuentran los buques de altura y gran altura que operan desde puertos extranjeros o en caladeros lejanos, como es el caso de los 16 grandes arrastreros que están en plena campaña de calamar en Malvinas o los que se encuentran en esa zona del globo en aguas internacionales o al norte, en la zona de NAFO.
Así, ARVI ha solicitado a la Secretaría General de Pesca que «impulse con urgencia el análisis y la posible activación de medidas extraordinarias de apoyo al sector, tanto a nivel nacional como europeo». Entre ellas, plantea mecanismos de reducción del coste del combustible, la movilización del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa) para compensar el incremento de costes, ayudas para paradas temporales de actividad, apoyo a las organizaciones de productores mediante almacenamiento de producto o una mayor flexibilidad en las cuotas pesqueras.
Durante el conflicto de Ucrania, la flota recibió una serie de ayudas directas y apoyos clave para sostener el incremento de los precios de la energía. Se busca repetir la fórmula, que también aplicó entonces al sector agrícola, igualmente afectado.
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