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Daniel Fernández, patrón del «Peruca»: «No nos dio tiempo a nada; cuando nos dimos cuenta ya estaba el barco hundido»

Los dos tripulantes del pesquero hundido esta madrugada frente a Cabo Prioriño fueron rescatados por los marineros de la otra embarcación, que los trasladó al puerto de Lorbé, en Oleiros

El «Peruca», con puerto base en Lorbé (Oleiros).

El «Peruca», con puerto base en Lorbé (Oleiros). / LOC

Pablo Barro

El patrón del «Peruca», el pesquero hundido en la madrugada de este jueves tras sufrir una colisión con otro barco en las proximidades de Cabo Prioriño, en la costa de Ferrol, relata el momento del accidente a LA OPINIÓN, ya recuperándose desde su domicilio. «Tengo un brazo en cabestrillo, pero no sé si es del golpe o del esfuerzo al nadar», comenta.

«Salimos un poco antes porque daban mal tiempo, pero las condiciones eran buenas», continúa Daniel Fernández, de 53 años. «Íbamos navegando para levantar el aparejo y, llegando al sitio, nos abordaron por babor», explica sobre el impacto con el 'Cruceiro de Pazos', un barco de Sada de 26 metros de eslora y con nueve tripulantes a bordo en el momento del siniestro.

Sobre las 04.47 horas, el centro de Salvamento Marítimo de A Coruña recibió la alerta a través de una llamada por VHF procedente del propio «Cruceiro de Pazos». «No dio tiempo a nada; cuando nos dimos cuenta ya estaban encima», apunta el patrón del «Peruca», un pesquero de 11,9 metros de eslora. Tras la colisión, saltó la balsa salvavidas y la radiobaliza, aunque esta se encontraba ya desactivada en el momento del rescate.

Los dos tripulantes que navegaban a bordo del «Peruca» fueron rescatados de forma inmediata y llevados a tierra por el «Cruceiro de Pazos». Tras comprobar que ambos se encontraban sanos y salvos, el barco rescatador recogió los restos flotantes que permanecían en la zona del siniestro, entre los que se encontraban cuatro aros salvavidas, la balsa salvavidas y la radiobaliza del «Peruca».

El pesquero puso rumbo inicial al puerto de Lorbé para desembarcar a los dos náufragos en su puerto base y, posteriormente, continuó su trayecto hacia el puerto de Sada.

Un susto grande, pero sin víctimas

El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Lorbé, Antonio Sánchez, se enteró del suceso a las cinco de la mañana, cuando salía al mar. «El susto fue grande», reconoce, «pero por suerte no hubo víctimas».

Tras tener conocimiento del suceso, varios barcos del puerto oleirense se coordinaron para levantar el aparejo del pesquero hundido, una embarcación de artes menores, fundamentalmente miños y trasmallos. «Le metimos el aparejo que tenía para levantar y le guardamos el pescado en la cámara porque para mañana dan muy mal tiempo», indica Sánchez, que confirma que recibieron una llamada de la torre de control para comprobar si había gasóleo en la zona, «pero no vimos nada», apunta.

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