La conserva gallega fía su suministro de sardina a la campaña ibérica un mes después del bloqueo comercial impuesto por Marruecos
A pie de fábrica se afronta la situación con «tensa calma» y cada día menos reservas, a la espera de que arranque la temporada en España
La flota prevé una «pequeña bajada» de la cuota, todavía sin confirmar, y urge poder pescar ya: «Los barcos llevan parados desde noviembre»

Un barco del cerco extrae sardina de la ría de Arousa. / Noe Parga
La decisión unilateral de Marruecos de bloquear las exportaciones de sardina congelada por su escasez en el país africano cumple más de un mes desde su entrada en vigor ante la «tensa calma» que vive por ahora la conserva gallega, que todavía cuenta con reservas —aunque menos cada día— para seguir produciendo enlatados de la especie. Todas las expectativas están depositadas en el arranque de la campaña de la sardina ibérica en aguas nacionales, que será clave para reabastecer a las fábricas procesadoras de la comunidad ante la pérdida de su gran proveedor internacional. Pero la incertidumbre es máxima porque todavía no hay cuota oficial ni fecha de cuándo se dará el pistoletazo de salida a la temporada.
Por el momento, a falta de que se publique la orden que anualmente sienta las bases de la pesquería, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación solo ha confirmado a través de una nota que este ejercicio se afrontará «con la misma cuota que el año pasado». Fueron 17.332 toneladas para España, un 16,4% más que en 2024, y de ellas 10.132 para el Cantábrico Noroeste, en el que faenan los barcos con puerto base en Galicia.
A la expectativa de la campaña española
«Esperamos que sea un buen año de capturas para intentar adaptarnos lo máximo a la ausencia de Marruecos, que era el segundo caladero de referencia cuando el ibérico no daba la calidad o las cantidades necesarias», apunta el secretario general de Anfaco-Cytma, Roberto Alonso, sobre la restricción que la industria transformadora del mar lleva sufriendo desde el pasado 1 de febrero por parte del país africano. El veto a su exportación de sardina congelada durará al menos un año y afectará a todas aquellas empresas que no tengan un permiso ad hoc para poder importarla. «Unas licencias que todavía desconocemos si se darán ni sus condiciones», recuerda el responsable de la patronal conservera.
De ahí que la situación actual que viven las plantas gallegas sea de «tensa calma, agotamiento de todos los stocks de sardina congelada existentes —que previsiblemente durarán hasta abril— y de mucha expectativa ante la campaña de sardina ibérica de este año en nuestro territorio, así como de la resolución del bloqueo comercial impuesto por Marruecos para ver si esas licencias se conceden para mantener los flujos comerciales», señala Alonso. El quid de la cuestión, en lo que compete a España, está en cuándo arrancará la temporada de la sardina, que acostumbra a iniciarse entre este mes y el próximo. Para la flota, la situación es de «incertidumbre», explica Manuel Suárez, portavoz de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga).
«Los barcos llevan parados desde noviembre», subraya Suárez, remarcando que «necesitan empezar ya a facturar y a trabajar». Pese a que Pesca asegura que se mantendrá la misma cuota, el sector contempla una «pequeña bajada» de las posibilidades pesqueras. Mayor es la reducción que propone el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés), que recomienda una cuota conjunta de 38.978 toneladas para España y Portugal frente a las 51.738 toneladas que ambos países acordaron en 2025, lo que supondría un descenso próximo al 25% de hacer caso a los científicos.
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