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«Vizconde de Eza», el oceanográfico que nació en Vigo hace 25 años para hermanar la ciencia española con la pesca de África

Forjado en Astilleros M. Cíes, el buque de investigación hizo su primera campaña en abril de 2001 y desde entonces ha estudiado durante décadas la biodiversidad marina del continente vecino, contribuyendo a crear un catálogo con más de 30.000 ejemplares de 2.000 especies

El oceanográfico «Vizconde de Eza», amarrado en Vigo.

El oceanográfico «Vizconde de Eza», amarrado en Vigo. / Marta G. Brea

Vigo

Bajo las riendas de la Secretaría General de Pesca operan tres barcos que periódicamente radiografían los fondos del mar, dentro y fuera de España, con el objetivo de «impulsar la pesca sostenible a través del conocimiento». Así lo ensalzó este jueves la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, con motivo del 25 aniversario del hermano mediano de esta pequeña familia de oceanográficos, el Vizconde de Eza. El buque, de 53 metros de eslora, se sitúa por tamaño entre el Miguel Oliver (70 metros) y el Emma Bardán (29). Nacidos todos en Vigo, forjados en el antiguo Astilleros M. Cíes, estos barcos albergan independientemente de su espacio tecnología puntera y un personal científico ultracualificado que ha realizado decenas de campañas a lo largo del globo terráqueo, con especial foco en África en el caso del cumpleañero.

El Vizconde de Eza es «una infraestructura científica que plasma su compromiso con la investigación marina desde 2001», indicó ayer Carlos Closa, vicepresidente de Organización y Relaciones Institucionales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en un acto celebrado en la ciudad olívica para homenajear la trayectoria de la nave. Una nave que ha surcado las aguas de Marruecos, Mozambique o Guinea-Bisáu, entre otros muchos países del continente vecino, hermanando su actividad pesquera con la ciencia española.

Así lo recordó, entre otras profesionales, Ana Ramos, investigadora del Instituto Español de Oceanografía (IEO) hasta 2019 y presidenta de la plataforma EcoAfrik. La científica, ya jubilada, hizo un repaso de cómo el Vizconde de Eza abrió las puertas al conocimiento de los fondos africanos desde su primera incursión. Y es que antes, durante su primera década de trabajo sin el barco, la única información que podían recopilar de los ecosistemas pesqueros se obtenía a partir de los productos del mar que llegaban a las lonjas. Fue con la llegada del buque cuando se gestó de verdad el «cambio de paradigma».

El oceanográfico permitió desde sus inicios evaluar la situación de los stocks de los caladeros tropicales, así como la prospección de nuevas especies demersales en aguas profundas. Uno de los factores en los que más hincapié hizo EcoAfrik en este sentido fue en los bentos, los organismos vivos que habitan los lechos marinos y entre los que se encuentran microorganismos o grandes invertebrados como las esponjas o las estrellas de mar. El estudio de sus hábitats —beneficiosos para la biodiversidad y que operan como auténticos refugios para numerosas especies, además de funcionar en muchos casos como espacios de puesta— sirvió además para hacer propuestas de conservación en aquellas zonas vulnerables.

Un gigantesco archivo de la «África submarina»

Las sucesivas mareas realizadas por el Vizconde de Eza han impulsado la recopilación de datos científicos pesqueros con la configuración de 3.000 estaciones y más de 100.000 registros de información, además de conformar colecciones con varias decenas de miles de ejemplares. Todo ello ha servido como alimento para crear un gigantesco archivo documental en el que se identificaron más de 30.000 ejemplares de 2.000 especies bentónicas, con 39 nuevos descubrimientos.

Para Rosa Figueroa, directora del Instituto Español de Oceanografía-CSIC, los oceanográficos de la Secretaría General de Pesca y el resto de plataformas que posee España son «estructuras fundamentales de investigación». Tanto el Miguel Oliver como el Emma Bardán y el Vizconde de Eza son, como las campañas que desarrollan, «una seña de identidad» de la ciencia made in España que se expande a nivel internacional. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ensalzó por su parte la «inmensa capacidad de investigar, de describir y de comunicar» de los observadores españoles. «Representáis la ciencia al servicio de la humanidad en un momento en el que el negacionismo comienza a ocupar cada vez más espacio», subrayó.

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