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Consumo traslada a los puntos de venta la obligación de etiquetar en braille que alarmaba a la pesca

El Gobierno plantea un nuevo real decreto tras retirar el anterior para «modificar su enfoque»

Afectará a las superficies de más de 400 metros cuadrados

Una trabajadora en una conservera gallega

Una trabajadora en una conservera gallega / Gustavo Santos

Adrián Amoedo

Adrián Amoedo

Vigo

El Gobierno da un nuevo paso para llevar el etiquetado en braille a los productos de consumo, un movimiento que inquietó a la industria pesquera por la «extrema dificultad» que entrañaba la norma para su operativa. Pese a que se retiró el texto normativo el pasado diciembre, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha decidido relanzar el real decreto. Según una información obtenida por FARO y confirmada por Anfaco-Cytma (como una de las entidades que presentó alegaciones en su momento), el departamento que dirige Pablo Bustinduy planea trasladar a los puntos de venta la obligación de disponer de etiquetas en braille para informar a los usuarios que lo soliciten.

Consumo había armado un real decreto con el que pretendía ampliar el etiquetado accesible, lo que alarmó en su momento al sector pesquero por los problemas a la hora de su aplicación en productos como las bolsas de congelación termoselladas o las latas de conserva litografiadas. La Comisión Europea avisó que, tal y como estaba planteada, la regulación (al menos en el punto de la obligatoriedad) estaría en contra del reglamento FIC, la normativa comunitaria sobre Información Alimentaria al Consumidor (Food Information to Consumers). Por ello, Consumo comunicó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) la retirada del proyecto y que iba «a trabajar en una nueva legislación».

El nuevo texto se publicará en las próximas horas, según pudo confirmar este medio, y en él la obligación recae ahora sobre los establecimientos comerciales, en concreto aquellos con una superficie superior a 400 metros cuadrados. «A solicitud del consumidor y usuario en el momento de la compra se facilitará una etiqueta en braille preimpresa o se procederá a su impresión», reza el nuevo real decreto en su artículo 3, el vinculado a las «obligaciones de accesibilidad».

De igual forma, texto añade aquellos que tengan servicio de venta por vía electrónica deberán incluir en su web accesible una opción que garantice que los productos adquiridos por ese medio se entregan con la etiqueta, además de que esta «podrá adherirse al propio producto o en un etiquetado adicional en el caso de que la superficie del producto no sea adecuada o suficiente».

Ahora queda la duda sobre la responsabilidad de la etiqueta, es decir, quién se encarga de producirla sea o no añadida al producto antes de salir de fábrica. Desde Anfaco-Cytma entienden que será la superficie comercial la responsable de garantizar la correcta impresión y adecuación sobre su base de datos para cada alimento. «Estaremos atentos al texto definitivo para adecuarlo correctamente», explican.

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