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Carta del obispo Antonio Valín por la muerte del marinero cangués Said Aga

«El trabajo en el mar no deja de sorprendernos siempre por las dificultades que entraña y lo imprevisible que puede llegar a ser, lo que nos exige dar prioridad y ser siempre muy cuidadosos con todo lo referido a la seguridad de las personas»

El Manuel Nores, antes de la obra de ampliación de 2024.

El Manuel Nores, antes de la obra de ampliación de 2024. / Nores

Vigo

El miércoles pasado recibíamos la trágica noticia del fallecimiento del contramaestre español de origen marroquí y vecino de Cangas, Said Aga, a bordo de un arrastrero congelador gallego que faenaba en aguas del Atlántico suroeste.

Cuando estaba haciendo maniobras habituales en la cubierta, sufrió un golpe accidental que lo llevaría al trágico desenlace.

Tres marineros cangueses fallecieron ya en lo que va de año. El trabajo en el mar no deja de sorprendernos siempre por las dificultades que entraña y lo imprevisible que puede llegar a ser, lo que nos exige dar prioridad y ser siempre muy cuidadosos con todo lo referido a la seguridad de las personas que trabajan en los barcos.

Desde el Apostolado del Mar – Stella Maris, queremos hacerle llegar las condolencias y todo nuestro afecto a su esposa y a sus cuatro hijos, así como a los compañeros marineros que iban con él en el barco; rezamos al Buen Dios, siempre misericordioso, para que lo acoja, y pedimos por su familia, en este momento de desconcierto y dolor.

+ Mons. Antonio Valín Valdés

Obispo de Tui-Vigo y Obispo Promotor del Apostolado del Mar – Stella Maris en España

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