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Marfrío clausura su «odisea Atunlo» con la venta a Wofco de la lomera portuguesa CLP

Abonó 1,4 millones de euros a los Pernas para tomar el 100% de la sociedad tras un divorcio tumultuoso

La lomera cerró el año 2025 con ventas por 10 millones y ebitda positivo

La pesquera de Vigo irrumpe en el procesado de túnidos en la Península y agranda su estrategia de verticalización

Linea de envasado de Marfrío.

Linea de envasado de Marfrío. / Gustavo Santos

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Marfrío llevaba cerca de treinta años asentada en el norte de Portugal, a través de la filial Produtos Alimentares e Pescas (Pralisa), cuando se le presentó la oportunidad de lanzar una segunda factoría de elaborados de pescado y adentrarse en un segmento que le era desconocido, el de los túnidos. Constituyó una sociedad a medias con la que entonces era líder en España en este último mercado, Atunes y Lomos (Atunlo), y pusieron en marcha una planta lomera —se dedica al aprovisionamiento de conserveras— con capacidad para 20.000 toneladas al año.

Y no fue un mal negocio hasta que su alianza empresarial, bautizada como Central Lomera Portuguesa (CLP), implosionó desde dentro. Los administradores designados por Atunlo fueron destituidos —asumieron «comportamientos objetivamente desleales»— y empezó una guerra que casi escribe el epitafio de la que, a juicio del director general de Marfrío, Santiago Montejo, es «la mejor lomera de Europa».

Ha habido tantas idas y venidas en el universo que rodeó a Atunlo, ya liquidada, que convendría un tratado fascicular para abordar todas sus aristas. En lo que concierne a CLP, y pese a los ataques de trinchera entre socios, la compañía logró salir en tiempo récord del preconcurso de acreedores (processo especial de revitalização, PER) a los mandos de la propia Marfrío, que también consiguió hacerse con el 100% del capital tras haber desembolsado 1,4 millones de euros a los Pernas.

Y así es que, como dueña única de esta factoría ubicada en Vila Nova de Cerveira, ha procedido a su venta. Un viaje con demasiadas alforjas, probablemente, pero que ha terminado con el traspaso de una lomera que cerró el año 2025 con muy buenos registros: facturación de 10 millones de euros y ebitda por 1 millón más, han apuntado a FARO desde el entorno de la sociedad. La compradora es la meteórica Worldwide Fishing Company (Wofco), que ejecuta así su desembarco en Portugal y agranda la huella industrial en la Península al contar ya con Fandicosta, San Marco Pesca y los antiguos terrenos de Aucosa, que tiene en reserva —pero escucha ofertas— por si necesita incrementar su logística frigorífica. Esta operación se produce, además, casi en paralelo a la puesta en marcha de la fábrica de Paraguay, de su participada South Atlantic Company, ideada para el mercado exportador de langostino a Estados Unidos y Europa.

Marfrío se centrará ahora en Pralisa, en la factoría de Marín y en la Paita (Perú), con una huella industrial que permite al grupo aportar capacidad productiva en quinta gama y cefalópodos, principalmente. Y Wofco prosigue su travesía asentada como elemento fijo en el top 3 del sector en España pese a su juventud: este año celebra su primera década, en la que ha pasado de una pequeña oficina en Cangas do Morrazo a la cima de una actividad de enorme proyección futura, con una flota asociada de medio centenar de pesqueros y 17 fábricas de elaborados.

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