La deriva «surrealista» del «Itoitz»: ¿Quién paga el operativo, cuánto vale y por qué no se ha trincado todavía?
Como el pesquero fue evacuado, la asistencia se considera un rescate a todos los efectos
Fortísimas críticas en el sector: «Ayer el mar estaba en calma y esta tarde se va a poner muy feo. Esto es del tercer mundo»

Salvamento Marítimo

El buque pesquero Itoitz dio la alerta este lunes a las 10:50 horas por una vía de agua que había provocado una fuerte escora a estribor del buque. Su capitán ordenó el abandono y los siete tripulantes fueron asistidos por otra embarcación de pesca, Abra de Muxía, y después evacuados en helicóptero hasta a A Coruña. Pero, más de 48 horas despúes, el pequeño Itoitz —presenta 24 metros de eslora y 5 de manga— permanece a la deriva por el Cantábrico pese a haber estado acompañado por el remolcador María Pita, entro otros medios de emergencia: a las 16 horas de este miércoles se encontraba ya a la altura de Ribadeo, a algo más de 57 millas mar adentro.
¿Por qué no ha sido remolcado? ¿Qué pasa si llega a aguas francesas? ¿Quién paga todo el servicio?

Deriva del «Itoitz» en las últimas horas / FdV
El Itoitz
Es un pesquero que fue dado de alta en febrero de 2003 y suma un arqueo bruto de 124 GT (gross tonnage). De acuerdo a la base de datos de la Organización Marítima Internacional (IMO, por sus siglas en inglés), pertenece a Javier Sar Romero, de Muxía, si bien la matrícula (3BI-4-1-02) es de Ondarroa. Tiene casco de acero y se dedica al palangre de fondo en aguas del Cantábrico. Tiene un motor registrado de 187.68 KW.
Como han apuntado fuentes conocedoras del operativo, a la empresa armadora de este barco se le solicitó un «plan de emergencia o salvamento» por parte de Capitanía Marítima de Ferrol, aspecto que ha generado muchas críticas en el sector marítimo. «Yo no lo había oído nunca. Lo único, en caso de un naufragio. Pero aquí tienes un seguro, lo que el armador necesita es que cojan el buque, que está perdido y es un peligro para la navegación. Esto es surrealista», ilustra José Pino, capitán de pesca y divulgador.
Aquí es donde entran las negociaciones económicas. «En el momento en que das una emergencia de un barco, las directrices de salvamento son claras: no puede ser remolcado por otro pesquero, no puedes subir a él... Antes era diferente. Pero si no te dejan hacer nada y ellos tampoco hacen nada...»
El coste
El cometido principal de Salvamento Marítimo es el rescate de personas y la salvaguarda de su seguridad, así como la actuación frente a episodios de contaminación. Hay que tener en cuenta que, una vez el buque está sin tripulación —fue evacuada después de dar aviso a la torre del centro de A Coruña—, el operativo no se considera un remolque sino un rescate. La diferencia entre una cosa y otra, entre remolque y rescate, cuesta dinero. «Lo mejor siempre es pactarlo todo previamente y todo parte del momento en que se da el primer cabo», indica otra fuente del sector. El problema es que, mientras no se llega a un acuerdo, o si las tarifas que se piden son muy elevadas, el barco continúa a su suerte. «Se han documentado casos en los que mientras se negociaba entre la naviera, la propietaria de la carga, los seguros y la rescatadora, el barco se va finamente a pique».
Pino, por ejemplo, sugiere una operativa rápida para retirar del mar un elemento peligroso, como en este caso. «Será cuestión de cogerlo, que es lo más importante. Ya después que se discuta el pago, porque no había gente a bordo, así que en último caso puede ir a subasta». Por lo pronto, el operativo de asistencia del Itoitz no aprovechó la ventana de buen tiempo que hubo este martes en la zona y la situación meteorológica empeorará de forma muy notoria desde esta tarde. En toda la cornisa cantábrica se prevén vientos de hasta 45 nudos y olas de 9 metros.
Las tarifas de Salvamento Marítimo están disponibles en su web y van desde los 8.334 euros/hora de un helicóptero y cerca de 750 euros/hora por unidad polivalente, además del personal necesario. También tienen en cuenta el lugar donde se presta la asistencia. El buque de Salvamento que participó de inicio en el operativo fue el María Pita, remolcador de altura de 40 metros de eslora; a la zona se dirige ahora, a más de 14 millas de velocidad —lleva viento a favor— el Alonso de Chaves, un veterano de 64 metros.
El María Pita llegó a trincar el Itoitz este miércoles, pero el remolque rompió cuando se dirigía al puerto de Celeiro, con el viento a proa en contra.
¿Francia?
Son varias las voces consultadas las que no descartan que el pesquero llegue a aguas de jurisdicción francesa a lo largo del día de mañana. Y las cosas serán todavía más complicadas entonces para el armador del buque, «del que dependen ocho familias». Si se da esta circunstancia, los servicios de emergencia galos podrían imputar un coste no ya solo por rescate sino por hallazgo, que sería equivalente al valor completo del buque y su carga. Se da la circunstancia, además, que para este jueves la previsión del tiempo es mucho más benigna, lo que facilitaría esa eventual intervención de Francia.
Es probable que el Itoitz haya permanecido hasta ahora relativamente estable, en su precaria situación, por un equilibrio dentro de la estructura entre la propia vía de agua y el aire almacenado dentro. La rotura de un codo o un manguito, zanja José Pino, podría desgraciarlo definitivamente.
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