Argentina cose los silencios de los 27 fallecidos del «Marbel»: «Nos habéis permitido recordar y reivindicarlos»
Los hermanos José y Adrián González Navarro completan desde Buenos Aires los huecos de una historia que desconocían: que dos primos de su padre, Fito y Manolo, fueron dos de los 27 fallecidos en la catástrofe del pesquero, destrozado contra las piedras de Cíes en enero de 1978; o que su tía abuela Adolfina, destruida y enlutada, fue la imagen de aquella tragedia, capturada por la cámara del genial Cameselle. Un reportaje publicado en FARO por el 48 aniversario del siniestro es el hilo que ha cosido los silencios.

Braulia, Adolfina, Hermosinda y Ana, en el funeral por los fallecidos. En los recuadros, Adolfo y Manuel, nietos de la segunda / Cameselle / Cedidas

Es un funeral con 27 muertos pero no hay cadáveres en la iglesia. En su lugar, una docena de hileras de mujeres, todas de negro, a ambos lados del transepto de la basílica de Santa María de Vigo. Es sábado, 4 de febrero de 1978. Ha pasado una semana desde que el mar devoró al Marbel, un pesquero de 75 metros de eslora con 36 personas a bordo, estampándolo contra las Cíes. Devolvería tres cuerpos, nada más. Uno de ellos, el del marmitón Arturo Freaza, el mismo día de aquella misa. El dolor ha cavado trincheras en los rostros de esas madres, hermanas, viudas.
Fuera del templo, Braulia abraza a su hermana Adolfina. Y ésta tiene a Hermosinda, a su izquierda y desencajada, que no sabe a dónde mirar. A Adolfina parece que se le haya ido la vida, y la realidad es que se le han marchado dos: la de sus nietos Adolfo (Fito) González Torres y la de Manuel (Manolo) Feijóo Torres —en la lápida del cementerio de Bouzas consta como Manuel Freijo—, ambos marineros del Marbel. Esta imagen, captada por el fotógrafo de FARO Guillermo Cameselle, se convertiría en el oscuro símbolo de esta tragedia. Y, 48 años después, en un hilo que ha servido a una segunda generación de familiares emigrados a Argentina para conocer qué pasó con Fito y Manolo y cómo el Marbel se partió por la mitad, y a los suyos en pedazos.

Familiares de fallecidos en el funeral, el 5 de febrero / Cameselle
La intrahistoria
Este periódico quiso recordar, en su edición digital del 29 de enero y por el aniversario del accidente, el tormento de aquellos tripulantes y sus familiares con el reportaje titulado El naufragio del «Marbel»: la muerte a las puertas de casa. Con la fotografía de Braulia, Adolfina, Hermosinda y Ana (amiga de la anterior, a la derecha en la imagen). Solo que, en ese momento, desconocíamos sus nombres. Fue Adrián González Navarro, desde Buenos Aires, quien nos los desveló. «No teníamos idea de la existencia de esta foto ni de su historia», publicó en sus redes sociales, compartiendo la publicación de Facebook de este periódico. A partir de ahí, una recomposición de su propio pasado, de mano de FARO y del pesquero.

Adrián y José González / Cedida
Adrián y José González son hermanos y nacieron en Argentina. Su padre, José González Abilleira, emigró al país de joven junto sus tíos Filomena y Eugenio y se casó allí. «Nosotros sabíamos que habían fallecido dos personas de la familia, pero no sabíamos en qué barco ni en qué circunstancias. Se habló de ello siempre, pero no con detalle», dice al teléfono José, que es técnico electrónico y bibliotecario y trabaja en una inmobiliaria. En el momento del naufragio Manolo tenía 24 años. Fito, que era el ahijado del padre de estos hermanos, contaba apenas con 20. «Iba a ser su última travesía porque su idea era venirse para Argentina». El Marbel, que había pertenecido a la armadora Álvarez Entrena y entonces era de un banquero de Valladolid, se dirigía a pescar a Namibia temporalmente en tanto no resolvía la documentación para integrarse en una compañía mixta de Mar del Plata. No hubo opción al reencuentro con Fito.
«Acá solo estamos mi hermano y yo». Han viajado a Galicia más de media docena de veces entre los dos, hablan galego. Adrián —es arquitecto— es fan de Os Resentidos. José está escribiendo la historia de su familia, a la que incorporará ahora la cruel irrupción en ella del Marbel. Un capítulo con el que no contaba. «Saber todos los detalles que nos habéis proporcionado tantos años después ha sido increíble. Yo creo que no supimos todo esto antes precisamente por lo doloroso que fue. Nos habéis permitido recordarlos, a Manolo y a Fito, y reivindicarlos».
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