Los temporales dejan el peor enero en las lonjas gallegas en al menos 30 años
Las descargas cayeron más de un 12% y el valor lo hizo casi un 14%, hasta 22 millones de euros
Los bancos marisqueros, al límite: «Con estas lluvias nos tememos lo peor», señalan en Arcade
«Incluso algunos arrastreros de litoral estuvieron muchos días amarrados; es una borrasca tras otra», lamentan las cofradías gallegas

El tren de borrascas que acumula Galicia en este inicio de año hace que sea imposible que exista un solo día en el que se pueda salir de casa sin paraguas. En la costa y el mar, la situación es mucho peor: ni los barcos pueden salir a faenar, ni las mariscadoras pueden trabajar en los arenales, que además se ven muy afectados por la importante entrada de agua dulce. Todo ello se traduce en días y días de poca cantidad de producto en las lonjas de la comunidad.
Tanto, que el pasado mes fue el enero en el que menos pescado y marisco se comercializó en los centros de primera venta desde que se guardan registros, es decir, al menos 30 años. «Incluso algunos arrastreros de litoral estuvieron muchos días amarrados; es una borrasca tras otra», lamenta el presidente de la Federación Galega de Confradías, José Antonio Pérez.
El sector pesquero gallego está acostumbrado a tener un inicio de año complicado y marcado por los temporales. Sin embargo, Galicia está siendo azotada por fuertes lluvias y viento prácticamente desde que comenzó 2026. Y según explicó en una entrevista con este medio el coordinador de Meteogalicia, Juan Taboada, todo apunta a que será así hasta la segunda quincena de febrero.
Tras haber finalizado 2025 con buenas cifras, retomando una facturación por encima de los 400 millones de euros, las lonjas iniciaron el curso con un batacazo tanto en valor como en cantidad a causa de las borrascas. En el primer caso, la caída de las ventas fue de casi un 14%, quedando en 22 millones de euros; en el segundo, las descargas cayeron más de un 12%, con algo más de 3.700 toneladas comercializadas, 500 menos que en enero del pasado año. Habría que remontarse al año 2003 para encontrar una facturación menor (fueron 16,8 millones de euros) y no existen registros en los que figure un enero con menos cantidad de pescado y marisco.
Incluso algunos arrastreros de litoral estuvieron muchos días amarrados
Para el presidente de los pósitos gallegos, los datos que refleja la Plataforma Tecnolóxica da Pesca (que podrían variar ligeramente con la incorporación de las últimas notas de venta) son los esperados. «Se vende muy poco porque la flota no está saliendo», resume, «incluso algunos arrastreros de litoral estuvieron muchos días amarrados». Según José Antonio Pérez, la situación es complicada porque «es una borrasca tras otra», pero también señala que «lo poco que llega a la lonja se vende bien», en relación al precio medio.
Durante enero, el producto se pagó en los centros de primera venta gallegos a una media de 5,96 euros el kilo, que si bien es algo menor que los 6,07 euros alcanzados en el primer mes de 2025, se trata de la segunda cifra más alta de la serie histórica que maneja el portal estadístico de la Consellería do Mar. «El precio está bastante bien dentro de lo malo», reconoce el también patrón mayor de la cofradía de Ribeira.
Marisqueo
Precisamente relacionado con esta situación, Pérez asistió ayer de forma telemática a una reunión entre Mar y las cofradías para abordar la situación del marisqueo, sector que ve cómo sufren sus bancos marisqueos con las intensas lluvias. Según la conselleira Marta Villaverde, la Xunta está «vigilando» la caída de salinidad en los arenales, pero cree que «la situación no es la misma» que el otoño de 2023 (en la que se vivió una fuerte caída de la producción) en relación con la «cantidad de metros cúbicos de agua que está cayendo por día».
Con estas lluvias nos tememos lo peor, mortandad por excesiva agua dulce
«Estamos monitorizando todos los parámetros, temperatura, pH, salinidad, que puedan afectar a los bancos», apuntó en declaraciones a Europa Press, en las que avanzó que se va a «ver qué medidas» se pueden acometer.

Dos trabajadores en la lonja de Cangas / FdV
Antes de la reunión con el sector, Villaverde recordó la alta mortandad que se vive estos días en Noia, con toneladas de berberechos muertos en las playas de la localidad. Una dura realidad que también se ve en la ría de Vigo. Al fondo, en los arenales de Soutomaior o Redondela, acumulan ya muchos meses de crisis que no van a mejorar con las lluvias. «Nos tememos lo peor», explica Rita Míguez, de la Asociación de Mariscadoras Virxe do Carme de Arcade.
Las trabajadoras de ambos municipios no están yendo a las playas, porque además tienen los bancos cerrados, acumulando varias prórrogas de cese de la actividad. «No tenemos almeja de talla comercial y la poquita cría que tenemos hay que protegerla», explica Míguez. Lo mismo sucede en la zona redondelana. «Hay falta de recurso de talla comercial y juveniles, no hay nada», completa Ana Belén Sotelino, presidenta de las mariscadoras de Redondela, donde empiezan a ver «algo de mortandad». «Cuando pare de llover será cuando podamos ver qué es lo que hay de verdad», lamenta Sotelino.
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