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Marruecos ejecuta el bloqueo a la venta exterior de sardina durante al menos un año

Más del 35% de las importaciones de este producto que realiza la conserva gallega proceden del país magrebí

La operativa estará sujeta a licencia, lo que «de facto» equivale al cierre comercial, lamenta Anfaco

Línea de envasado de sardinas en una planta marroquí

Línea de envasado de sardinas en una planta marroquí / Oceamic

Vigo

A falta de conocer los datos que corresponden al mes de diciembre, Galicia importó de Marruecos más de 4.250 toneladas de sardina congelada procedente de Marruecos, un 41% más que en todo el ejercicio anterior, según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio. Supuso un coste en materia prima superior a los 5,7 millones de euros.

En lo que respecta a esta especie, y para la industria de elaborados de la comunidad —conservera, principalmente—, el país magrebí es crucial. Es socio comercial número uno, muy por delante de Portugal (3.154 toneladas de enero a noviembre de 2025), Francia (1.700 toneladas) o Croacia (1.290). De ahí que el sector haya evidenciado su preocupación en el último mes, después de que la secretaria de Estado de Pesca Marítima, Zakia Driouich, anticipase la decisión de vetar la exportación de sardina congelada a partir del 1 de febrero.

Esa amenaza se ha consumado. No es su literalidad, pero sí a efectos prácticos, como ha advertido a FARO el secretario general de Anfaco-Cytma, Roberto Alonso. La Dirección General de Aduanas e Impuestos Indirectos de Marruecos emitió este lunes una circular que determina que la venta exterior de sardina queda sujeta a «medidas restrictivas» por un plazo de 12 meses: solo podrán comercializar esta especie fuera del país las empresas que obtengan una licencia de exportación, cuya letra pequeña se desconoce. La orden afecta a la sardina fresca, refrigerada y congelada, si bien es esta última la que utiliza la industria española de manera preferente para el envasado. El mandato se ha divulgado también en el boletín oficial.

Rabat ha adoptado este bloqueo pese al rechazo manifestado por la Federación Nacional de Industrias de Procesamiento y Valor Agregado del Pescado (Fenip, por sus siglas en francés), que han insistido en que la sardina que exporta Marruecos es la que se descargan en los puertos al sur del país, mientras que la que autoabastece a la población local —especialmente ahora, a las puertas del Ramadán— se subasta en los del norte. A su juicio, estas restricciones ponen en riesgo unas 120 plantas de congelación y 50.000 puestos de trabajo.

La sardina congelada que llega desde Marruecos para alimentar a la industria transformadora gallega —y que así pueda producir enlatados a partir de esta especie— supone cerca del 37% del total de las importaciones del pelágico realizadas por las conserveras asentadas en la comunidad, teniendo en cuenta que hasta noviembre se realizaron compras por 11.512 toneladas procedentes del extranjero y de ellas más de 4.250 arribaron del territorio africano. A nivel nacional, son 30.700 toneladas de sardina marroquí las que el sector español adquirió en dicho periodo, sin contar diciembre.

Acuerdos

Este bloqueo se produce en paralelo a dos circunstancias relevantes. En primer lugar, con las negociaciones entre Rabat y Bruselas para reestablecer el acuerdo pesquero, actualmente sin efecto; por otro lado, con la puesta en marcha de un convenio suscrito con Rusia para la explotación de hasta 100.000 toneladas de especies pelágicas al año a cambio de 6,6 millones de euros, como ya divulgó este periódico y dentro de la estrategia de Moscú para ganar peso en la pesca de todo el continente africano.

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