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La pesca local se apaga en Europa: el 86% del pescado y marisco que comen los europeos procede de terceros países

Un estudio encargado por el Comité de Pesca del Parlamento Europeo certifica que la producción interna de la UE apenas cubre el 14% de la demanda real

Pesqueros en el puerto de Bueu.

Pesqueros en el puerto de Bueu. / GONZALO NUÑEZ

Vigo

Los europeos dependen cada vez más de las flotas de terceros países para llenar sus neveras de pescado y marisco. Aunque las estadísticas oficiales sitúan la autosuficiencia comunitaria en torno al 38%, un estudio encargado por el Comité de Pesca del Parlamento Europeo a la consultora Poseidon evidencia que esta cifra está maquillada y oculta la realidad del abastecimiento efectivo, que arroja una cuota bastante inferior.

Según el informe, la producción interna apenas cubre el 14,2% de la demanda real en la Unión Europea, teniendo en cuenta que una parte muy importante de las capturas de los barcos de los Estados miembros se exporta y por lo tanto no se comercializa dentro de las fronteras del bloque. Dicho de otro modo, el 85,8% de los productos del mar que consumen los Veintisiete procede del exterior. Casi todo el salmón, cerca del 70% del atún, cuatro de cada cinco pescados blancos como el bacalao, la merluza o el abadejo, y prácticamente el 90% de las gambas y langostinos.

Una dinámica de desequilibrio

El informe Assessing the impact of seafood imports on EU self-sufficiency concluye que la UE ha entrado en una dinámica de desequilibrio entre producción y consumo que no hace más que acentuarse y afecta tanto a la pesca extractiva como a la acuicultura. Para garantizar el suministro, la política comercial comunitaria ha favorecido la entrada de materia prima extranjera mediante acuerdos de libre comercio y contingentes arancelarios, que permiten introducir pescado con aranceles reducidos o nulos. Cerca de la mitad de las importaciones entran por esta vía, priorizando el abastecimiento y la estabilidad de precios. Sin embargo, esto no ha ido acompañado de una estrategia equivalente para reforzar la capacidad de la flota europea, lo que ha consolidado un escenario que hoy resulta difícil de revertir.

Esta situación es especialmente acusada en las especies más consumidas en la UE. Las cinco principales —algunas de las ya citadas: atún, bacalao, salmón, gambas y abadejo— concentran el 44% del consumo de productos del mar dentro del bloque, pero presentan niveles de autosuficiencia muy bajos. En conjunto, los Veintisiete solo cubren alrededor del 9% de su demanda, recayendo el resto en las capturas de las flotas de terceros países.

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