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Muerte en las redes: la flota china desembarca un cadáver al mes en el puerto de Montevideo

La localización de un cuerpo este miércoles por un pesquero gallego, en aguas internacionales frente a Argentina, reabre el debate sobre las condiciones de trabajo en la flota asiática

Cientos de poteros operan una campaña más sin control en la zona

El marinero indonesio Fadhil y su ataúd de madera siendo arrojado al mar.

El marinero indonesio Fadhil y su ataúd de madera siendo arrojado al mar. / Cedidas por The Outlaw Ocean Project

Lara Graña

Lara Graña

Vigo

Lu Rong Yuan Yu 978, Hai Xing 2, Jing Yuan 618, Lu Lan Yuan Yu 69. Son solo cuatro de los centenares de buques chinos —el segundo usa pabellón de Vanuatu, una bandera de conveniencia (FOC, flag of convenience)— que están operando estos días en la amplísima y concurrida milla 201, en aguas internacionales frente a la ZEE (zona económica exclusiva) de Argentina, como muestran sus datos de posicionamiento satelital. Asistidos por gasolineras flotantes como el tanker Yun Tong 168, o por mercantes congeladores (reefer) como el Hua Xiang 5. Pescando, repostando y descargando pota sin parar y sin monitorización.

En alguno de los pesqueros repartidos en este caladero falta al menos un tripulante, cuyo cuerpo fue recogido este miércoles del agua por un pesquero gallego y pabellón español, como avanzó FARO en primicia en su edición digital. El cadáver apareció enganchado en los aparejos, en el primer lance de la jornada, y corresponde a un joven de procedencia indonesia, según han indicado fuentes de la flota. No consta ninguna denuncia por desaparición, de modo que no es posible saber, al menos de momento, en qué circunstancias falleció el trabajador.

Aspecto este jueves de la milla 201. En el círculo, centenares de pesqueros, la gran mayoría de China

Aspecto este jueves de la milla 201. En el círculo, centenares de pesqueros, la gran mayoría de China / Marine Traffic / FdV

El cuerpo, preservado en una bolsa para cadáveres en la bodega del pesquero, será desembarcado previsiblemente en marzo en el puerto de Montevideo. Es una dársena acostumbrada a enumerar muertos de flotas extranjeras: cuenta los desembarcos de fallecidos en pesqueros asiáticos a uno por mes, según datos de la Prefectura Portuaria uruguaya recogidos por la ONG Oceanosanos o la agencia InSight Crime.

El contador de 2026 ya se ha estrenado, solo que corresponderá al pesquero gallego el tener que llevar a tierra el cuerpo del marinero.

Esclavitud y muerte

Son múltiples las investigaciones —también de FARO— que han arrojado luz sobre las prácticas de barcos chinos en alta mar, con casos denunciados de esclavitud o muertes a bordo. Una de las últimas corresponde a la Environmental Justice Foundation (EJF), que recabó testimonios de marineros; la mayoría de los tripulantes de esta flota asiática, a excepción de la oficialidad o el cocinero, son de Indonesia y Filipinas. «El Pescador 1 —como aparece identificado en el informe, presentado el pasado otoño—presenció la muerte de un tripulante filipino a bordo del Lu Qing Yuan Yu 277 en circunstancias poco claras. El cuerpo fue arrojado inmediatamente al mar y no se realizó investigación ni autopsia. El Pescador 2 también informó la muerte de un tripulante, cuyo cuerpo fue igualmente arrojado al mar tras morir en circunstancias poco claras».

Desembarco de un cadáver en Montevideo desde un pesquero chino, en 2019

Desembarco de un cadáver en Montevideo desde un pesquero chino, en 2019 / Oceanosanos

Otra investigación firmada por Sabina Goldaracena y Sergio Almada para la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF, por sus siglas en inglés), ha elevado a 66 las muertes a bordo solo en el periodo comprendido entre los años 2013 y 2023, también en la pesca de pota aunque en aguas del Pacífico. Solo las documentadas, en efecto. «Resulta una postura demasiado desesperanzadora y conformista pensar que nada puede hacerse para mejorar la situación de los pescadores que trabajan en las flotas en aguas distantes», remachan en su estudio.

El propio departamento del Tesoro de Estados Unidos ha certificado estos abusos con resultado de muerte. «Después de 13 meses sin una visita a puerto, con jornadas laborales promedio de 18 horas y viviendo de alimentos caducados y agua de mar desalinizada de color marrón, cinco tripulantes habían muerto; el reabastecimiento de combustible en el mar y los transbordos de pescado a buques de carga refrigerados conocidos como reefers permitieron que el barco operara sin interrupciones». Se refería EE UU al buque Long Xing 629, cuya propiedad se atribuye al grupo Dalian Ocean Fishing.

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